El contundente triunfo de Daniel Noboa en la segunda vuelta electoral del pasado 13 de abril de 2025 se cimentó, en gran medida, en el respaldo que logró consolidar en provincias estratégicas de la región Costa, especialmente Guayas y El Oro. En estas dos jurisdicciones, el candidato de la alianza ADN no solo revirtió los resultados obtenidos en la primera vuelta, sino que amplió significativamente su ventaja frente a su contendora, Luisa González, del movimiento correísta.
En comparación con la primera vuelta, Noboa sumó 231.048 votos adicionales, lo que refleja su crecimiento electoral en esta etapa definitiva. Por el contrario, González experimentó una caída notable, particularmente en Guayas, donde perdió más de 40.000 votos en relación con su desempeño anterior. En El Oro, provincia donde había liderado la primera vuelta, la candidata de la Revolución Ciudadana no logró sostener su apoyo y se estancó, permitiendo a Noboa arrebatarle la ventaja.
Este cambio en el comportamiento del electorado costero resultó determinante para inclinar la balanza a favor de Noboa, quien alcanzó un 55,65 % de los votos válidos frente al 44,35 % de González, según los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) con el 97,33 % de actas escrutadas.
La caída del correísmo en estas dos provincias contrasta con su desempeño durante la primera vuelta, cuando Luisa González había logrado establecer una base electoral sólida en buena parte de la Costa. Sin embargo, la segunda vuelta reflejó un giro importante, con votantes que se inclinaron por un cambio de liderazgo y propuestas enfocadas en seguridad, empleo y reactivación económica.
Guayas, con el mayor número de electores del país, se convirtió en el epicentro del cambio político. La caída del respaldo a González en esta provincia —que había sido un bastión del correísmo— evidencia un desgaste del movimiento ante un electorado que busca alternativas.
En El Oro, una provincia con fuerte peso electoral y tradición correísta, el cambio también fue evidente. La falta de crecimiento de González y la campaña intensiva de Noboa en la región dieron resultados. El voto joven, el desencanto con las ofertas del pasado y la necesidad de nuevas soluciones influyeron en el viraje político.
Este comportamiento electoral demuestra que la Costa ecuatoriana fue decisiva en el desenlace de estas elecciones. Con estos resultados, Daniel Noboa no solo consolida su legitimidad como presidente electo, sino que también marca un quiebre en los patrones tradicionales de votación en provincias clave.
