De acuerdo con medios internacionales, Estados Unidos habría llevado a cabo un ataque aéreo de gran envergadura utilizando seis bombarderos furtivos B-2 Spirit contra la planta de enriquecimiento de uranio de Fordo, una de las instalaciones nucleares más resguardadas de Irán. El operativo, aún no confirmado oficialmente por el Pentágono, se enmarca en el contexto de las crecientes tensiones entre Washington y Teherán.
La base aérea desde la cual despegaron los aviones no ha sido revelada, pero fuentes cercanas a la inteligencia militar afirman que la misión se ejecutó con precisión milimétrica. Los bombarderos B-2, conocidos por su capacidad de evitar los radares enemigos, fueron diseñados para penetrar las defensas aéreas más sofisticadas del mundo. Estos aviones son capaces de volar más de 9.600 kilómetros sin necesidad de repostar combustible, lo que les permite operar a grandes distancias con alto nivel de sigilo.
La planta de Fordo, situada en el interior de una montaña en la provincia iraní de Qom, es considerada uno de los sitios más estratégicos del programa nuclear iraní. Se cree que allí se ha estado enriqueciendo uranio a niveles superiores al 60 %, cifra cercana al umbral necesario para fabricar armas nucleares. La elección de este objetivo refleja la preocupación de Estados Unidos y sus aliados ante el avance del programa nuclear de Irán, considerado por muchos como una amenaza a la estabilidad regional.
Expertos en defensa aseguran que el uso de seis B-2 en una sola operación representa un despliegue inusual de fuerza aérea, lo que subraya la importancia del blanco. “No se trata solo de una advertencia, sino de una clara demostración de capacidad ofensiva y tecnológica”, señaló un analista militar entrevistado por la cadena británica Sky News.
Hasta el momento, ni Washington ni Teherán han emitido comunicados oficiales sobre los resultados del ataque, aunque se espera una respuesta diplomática o incluso militar en las próximas horas. Irán ha reiterado que su programa nuclear tiene fines pacíficos y que cualquier agresión será respondida de forma proporcional.
Este posible ataque a Fordo ocurre mientras aumentan los llamados internacionales a retomar las negociaciones sobre el acuerdo nuclear de 2015, del cual Estados Unidos se retiró en 2018 durante la administración Trump. Organismos como la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) han manifestado su preocupación por la escalada y la falta de inspecciones recientes en varias instalaciones iraníes.

