Donald Trump inspeccionará nuevo centro de detención migratoria en los Everglades, apodado el «Alcatraz de los Caimanes»

INTERNACIONAL

El expresidente de Estados Unidos y actual candidato republicano, Donald Trump, tiene previsto visitar un polémico centro de detención para migrantes ubicado en una zona remota del estado de Florida. La instalación, conocida informalmente como “el Alcatraz de los Caimanes”, está siendo habilitada en un antiguo aeropuerto militar abandonado situado en pleno corazón de los humedales de los Everglades.

Este nuevo centro de detención ha sido diseñado con altos estándares de seguridad, y se encuentra alejado de las principales zonas urbanas, lo que ha despertado preocupaciones entre activistas y organizaciones de derechos humanos. El nombre “Alcatraz de los Caimanes” hace referencia tanto a su ubicación aislada como a la presencia de caimanes en la zona, lo que podría dificultar cualquier intento de fuga.

La visita de Trump está programada como parte de su agenda de campaña, en la que ha vuelto a colocar el tema migratorio como uno de sus principales pilares políticos. Durante su anterior administración, el republicano promovió una política de mano dura contra la inmigración irregular, y todo apunta a que planea retomar ese enfoque si vuelve a la Casa Blanca.

Fuentes cercanas al proyecto han informado que el centro tiene capacidad para albergar a varios cientos de detenidos y contará con medidas de vigilancia intensiva. Además, se espera que funcione como un modelo para futuras instalaciones similares, en caso de que se incremente el número de detenciones en la frontera sur del país.

El lugar ha sido adaptado a partir de un viejo aeropuerto abandonado, con una inversión millonaria por parte del gobierno federal. Esta infraestructura servirá para albergar temporalmente a migrantes detenidos mientras se procesan sus solicitudes de asilo o deportación. Según declaraciones de funcionarios locales, el centro se encuentra actualmente en las fases finales de adecuación.

Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) han advertido que el aislamiento del centro puede violar derechos fundamentales de los detenidos. “Un centro de detención en una zona inhóspita, lejos del acceso legal y familiar, plantea graves preocupaciones humanitarias”, indicó un portavoz.

Sin embargo, sectores conservadores aplauden la medida como un ejemplo de “mano firme” frente a lo que consideran una crisis migratoria sin precedentes en la frontera sur de Estados Unidos.

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