Diez años de cárcel para hombre en Pichincha por comercialización de pornografía infantil

SEGURIDAD

En un fallo judicial que reitera la lucha contra los crímenes sexuales, Gerardo Antonio T. M., un hombre detenido en Quito, fue condenado a diez años de cárcel por la comercialización de pornografía infantil. La sentencia fue ratificada por la Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, luego de que la defensa del acusado intentara apelar alegando falta de motivación en la decisión y insuficiencia de pruebas.

La condena, impuesta inicialmente en mayo de 2024 por jueces de primera instancia, fue confirmada tras un análisis exhaustivo de las pruebas presentadas por la Fiscalía. Entre ellas destacan los reportes de la Oficina de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (HSI), que, a través del National Center for Missing Exploited Children (NCMEC), demostraron que Gerardo Antonio T. M. descargó y almacenó material explícito de abuso sexual infantil en su dispositivo.

Además de los informes de los investigadores estadounidenses, un perito antropólogo que examinó los videos recuperados confirmó que los mismos mostraban actos de abuso sexual contra menores, reforzando aún más las acusaciones. Testigos clave como el oficial del caso, el analista y el agente investigador también brindaron declaraciones que señalaron directamente a Gerardo Antonio T. M. como responsable de la distribución de contenido pornográfico infantil.

La investigación se originó el 27 de febrero de 2023, a raíz de una causa penal en la Fiscalía Provincial de Guayas, y culminó con la captura del acusado casi dos años después, en el sector de Las Casas, al norte de Quito. Durante el allanamiento en su residencia, las autoridades encontraron dispositivos electrónicos con archivos digitales relacionados con el abuso infantil, los cuales fueron incautados y presentados como pruebas en su contra.

El delito por el que fue condenado está tipificado en el artículo 104 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), que establece penas de entre diez y trece años de prisión por la comercialización de pornografía infantil. Esta sentencia ratificada subraya el compromiso de la justicia ecuatoriana en la protección de los derechos de los menores y la lucha contra la explotación sexual infantil.

Este caso es un claro recordatorio de la importancia de la cooperación internacional y el uso de tecnologías avanzadas en la detección de estos delitos, así como de la firmeza de los tribunales en garantizar que los responsables enfrenten las consecuencias de sus acciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *