La noche del domingo 13 de abril de 2025, la sede de campaña del movimiento Revolución Ciudadana (RC), ubicada en el centro de Quito, se preparaba para un posible triunfo en las urnas. El ambiente estaba listo para una celebración, con artistas convocados y escenarios montados. Sin embargo, la esperanza de ver el regreso del correísmo a la Presidencia de Ecuador se convirtió rápidamente en desilusión y reclamos de fraude electoral, tras conocerse los resultados preliminares que favorecían ampliamente a Daniel Noboa.
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), con más del 93 % de las actas válidas escrutadas, Noboa obtenía cerca del 55,8 % de los votos válidos, frente al 44,2 % logrado por la candidata correísta Luisa González. La diferencia de más de once puntos porcentuales fue inesperada para los simpatizantes de RC, quienes comenzaron a corear frases como “¡fraude!” y “¡recuento de votos!” en medio del desconcierto colectivo.
Lo que debía ser una noche de festejo se tornó en una jornada tensa. Las emociones que predominaron fueron la frustración, la indignación y la incredulidad. A diferencia de la primera vuelta electoral, donde sí hubo júbilo y cánticos, esta vez predominaron los rostros serios y los abrazos de consuelo entre los militantes que respaldan a González y a su binomio, Diego Borja.
Dirigentes del movimiento también expresaron públicamente su inconformidad con los resultados emitidos por el CNE, afirmando que “no reflejan la voluntad del pueblo ecuatoriano” y advirtieron que solicitarán una auditoría completa del proceso, incluyendo la revisión de actas y apertura de urnas. Desde sus cuentas oficiales en redes sociales, la dirigencia de RC ha compartido mensajes que denuncian “inconsistencias sistemáticas” y exigen una investigación transparente.
Aunque la misión de observación internacional presente en el país no ha reportado irregularidades significativas hasta el momento, el movimiento insiste en que existen dudas razonables sobre la transparencia del escrutinio. No obstante, el CNE ha reiterado la legalidad y validez del proceso, destacando que el sistema electoral cuenta con controles cruzados y veeduría nacional e internacional.
El resultado, además de configurar un nuevo escenario político, ha encendido una nueva ola de tensiones entre el oficialismo entrante y la principal fuerza de oposición. Los próximos días serán decisivos para conocer si las denuncias derivan en acciones legales o si se convocan movilizaciones en las calles por parte de sectores afines al correísmo.
