Sudán enfrenta un brote de cólera que ya ha dejado 172 muertos en tan solo una semana
Un violento brote de cólera ha provocado la muerte de al menos 172 personas en Sudán durante la última semana, en lo que se perfila como una de las peores emergencias sanitarias del año en la región. Las autoridades de salud reportan más de 2,500 personas infectadas, con focos activos en Jartum, Omdurmán, Kordofán del Norte, Sennar y Nilo Blanco.
El cólera, una enfermedad infecciosa transmitida por agua contaminada, es endémico en Sudán. Sin embargo, los brotes se han vuelto más frecuentes y mortales desde el estallido del conflicto armado interno en 2023, que enfrenta a las fuerzas gubernamentales con el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido. La violencia ha causado más de 20,000 muertes y forzado el desplazamiento de unos 14 millones de personas.
Según organizaciones humanitarias, como Médicos Sin Fronteras (MSF), la situación en los centros de tratamiento es crítica. “Estamos viendo un incremento diario en los casos, y muchos pacientes llegan demasiado tarde”, informó un portavoz de MSF. Las instalaciones de salud están colapsadas y no cuentan con recursos suficientes para atender la demanda.
Uno de los factores que agravan la crisis es el retorno masivo de desplazados a zonas como Jartum, donde la infraestructura básica está destruida o desbordada. La falta de acceso a agua potable y saneamiento adecuado está facilitando la rápida propagación de la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido que, sin una respuesta inmediata y coordinada, el brote podría alcanzar proporciones aún más alarmantes. Las autoridades sanitarias y ONGs han solicitado con urgencia apoyo internacional para mejorar el acceso al agua, implementar campañas de vacunación y ampliar las capacidades de respuesta en salud pública.
El cólera puede ser mortal si no se trata a tiempo, pero su propagación es prevenible con medidas de higiene, acceso a agua segura y sistemas adecuados de saneamiento. En medio del conflicto y la inestabilidad, controlar esta epidemia se convierte en un desafío doble para Sudán.

