La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de Colombia tomó la decisión de cerrar de manera inmediata los reconocidos restaurantes Andrés Carne de Res, ubicados en Chía y Bogotá, tras identificar serias irregularidades en sus instalaciones eléctricas y de gas. La medida busca garantizar la seguridad de los clientes, empleados y visitantes, y permanecerá vigente hasta que la compañía cumpla con todos los reglamentos técnicos requeridos.
En un comunicado oficial, la SIC detalló que las deficiencias encontradas representan un riesgo significativo para la vida y la salud de quienes acceden a estos establecimientos. Entre los hallazgos se incluyen conductores eléctricos expuestos, tableros de distribución con fallas, ausencia de sistemas de protección ante sobrecargas, ventilación insuficiente en áreas con presencia de gas combustible y uniones sin protección anticorrosiva.
La entidad advirtió que la reincidencia o el incumplimiento de estas normas de seguridad podría derivar en sanciones económicas que superen los 2.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, reforzando la importancia de mantener instalaciones seguras y conforme a la normativa vigente.
Tras la publicación de la medida preventiva, Andrés Carne de Res emitió un comunicado oficial asegurando que ya ha implementado todas las mejoras indicadas por la SIC. “Las adecuaciones requeridas han sido ejecutadas en su totalidad y a satisfacción. El día de hoy será radicado ante la autoridad competente el soporte correspondiente, con el fin de avanzar en el levantamiento de la medida preventiva”, señaló la empresa, subrayando su compromiso con la seguridad de clientes y empleados.
La Superintendencia reiteró la necesidad de cumplir con los estándares de seguridad eléctrica y de gas, recordando que la prevención de riesgos no solo protege vidas, sino que también asegura la continuidad de operaciones de los establecimientos.
El caso de Andrés Carne de Res pone de relieve la creciente preocupación de las autoridades colombianas por garantizar que los restaurantes y espacios públicos cumplan estrictamente con las normativas de seguridad, un aspecto crucial en un país donde el control de riesgos eléctricos y de gas se considera prioritario para proteger a la ciudadanía.
Mientras se espera la verificación del cumplimiento por parte de la empresa, el cierre de estos restaurantes emblemáticos genera un debate sobre la responsabilidad corporativa y la importancia de mantener instalaciones seguras en lugares de alta concurrencia.

