Al menos 34 personas han perdido la vida y más de un centenar resultaron heridas tras un bombardeo con misiles rusos en la ciudad ucraniana de Sumy, ubicada al noreste del país, cerca de la frontera con Rusia. El ataque se produjo el lunes por la mañana y ha sido uno de los más mortales registrados en zonas civiles en lo que va del año, según autoridades ucranianas.
De acuerdo con el gobernador de la región, Dmytro Zhyvytskyi, los misiles impactaron en una zona densamente poblada, donde se encuentran varios edificios residenciales, centros educativos y pequeños comercios. “Es una tragedia. Los misiles explotaron en el aire y esparcieron metralla por todo el vecindario. Hay familias enteras entre las víctimas”, declaró en una rueda de prensa.
Equipos de rescate y personal médico trabajaron durante horas entre los escombros para recuperar cuerpos y asistir a los heridos. Las autoridades locales informaron que más de 50 personas siguen hospitalizadas, al menos 15 de ellas en estado crítico. También se reportaron severos daños a escuelas primarias, un jardín infantil y una clínica pública cercana.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó el ataque y lo calificó como un acto deliberado contra la población civil. “Este no fue un error ni un objetivo militar. Fue un crimen de guerra que no puede quedar impune”, afirmó en un mensaje difundido en redes sociales. Asimismo, pidió una respuesta más contundente por parte de la comunidad internacional, incluyendo mayores sanciones y apoyo militar.
Este nuevo episodio ocurre en el marco de una intensificación de los ataques rusos en ciudades cercanas a la línea del frente. Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, organizaciones como la ONU y Amnistía Internacional han documentado múltiples bombardeos en áreas habitadas por civiles, muchos de los cuales podrían constituir violaciones al derecho internacional humanitario.
En Sumy, los residentes enfrentan no solo el miedo constante a nuevos ataques, sino también la escasez de servicios básicos. Varios barrios se encuentran sin electricidad ni agua potable debido al impacto de las explosiones en la infraestructura local. “Estamos viviendo una pesadilla”, dijo una vecina mientras buscaba a su perro desaparecido entre los escombros.
El Ministerio de Defensa ruso no ha emitido comentarios sobre este ataque en específico, aunque suele justificar sus acciones alegando que los misiles se dirigen a “infraestructura militar”. No obstante, testigos y periodistas en el lugar aseguran que no había instalaciones de ese tipo en las inmediaciones.

