El embalse de Mazar, ubicado en la provincia de Azuay, Ecuador, sigue en proceso de recuperación y actualmente se encuentra a 2.119,25 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.). Esta cifra representa un aumento de dos metros en comparación con los 2.117,41 m s. n. m. registrados el 23 de septiembre. Sin embargo, aún está por debajo del nivel alcanzado hace más de 15 días, cuando llegó a 2.122 m s. n. m.
La cota mínima del embalse es de 2.098 m s. n. m. y la máxima es de 2.153 m s. n. m., según la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec). El ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, destacó la importancia de mantener este embalse para el control del sistema energético del país, lo que lo convierte en una prioridad para las autoridades del sector eléctrico.
Las recientes lluvias en la zona sur del país, especialmente el último fin de semana, contribuyeron a la recuperación del embalse. Sin embargo, las precipitaciones han disminuido considerablemente en los días posteriores, y solo se han reportado ligeras lloviznas. Moradores de las áreas cercanas al río Paute, que abastece estas represas, también han notado la reducción de lluvias.
Según el informe de Celec, el embalse de Amaluza se registró en 1.986,03 m s. n. m., con una cota mínima de 1.975 m s. n. m. y máxima de 1.991 m s. n. m. Por su parte, el embalse de Sopladora alcanzó 1.315,24 m s. n. m., con mínimas y máximas de 1.312 y 1.318 m s. n. m., respectivamente.
La Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Cuenca (Etapa) advirtió que la falta de lluvias ha provocado una disminución en los caudales de los principales ríos de la región. En este contexto, los niveles de los ríos Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara se encuentran en estado bajo, con caudales de 2 m³/s, 1,56 m³/s, 1,47 m³/s y 1,59 m³/s, respectivamente.
A medida que las condiciones climáticas cambian, las autoridades continúan monitoreando el estado del embalse de Mazar y su impacto en el sistema energético del país. La situación es un recordatorio de la vulnerabilidad de los recursos hídricos y la necesidad de una gestión adecuada para garantizar la sostenibilidad del suministro eléctrico en Ecuador.

