En el Parque Nacional Natural Los Farallones, ubicado en el suroeste de Colombia, las autoridades enfrentan el legado de la minería ilegal que ha devastado vastas áreas de la cordillera. Este parque, creado en 1968, es vital para la ciudad de Cali, ya que alberga las fuentes de agua que surten a sus siete ríos. Sin embargo, las actividades ilegales de minería han alterado gravemente el equilibrio ecológico, contaminando el suelo con mercurio y destruyendo hectáreas de selva.
Las autoridades describen la minería ilegal como “el cáncer de la montaña”, un término que refleja el daño irreparable causado a este ecosistema, que es crucial para la región. El rastro de la fiebre del oro ha dejado heridas profundas que son difíciles de sanar. En lo más alto de la montaña, donde nacen los ríos que abastecen a la ciudad, la minería ha dejado una huella difícil de borrar.
La minería ilegal en los Farallones: una actividad destructiva
Para acceder a las minas ilegales, ubicadas a más de 3.000 metros de altitud, es necesario caminar más de nueve horas entre espesa vegetación, atravesar cañadas y enfrentarse a empinadas pendientes llenas de barro. A pesar de la complejidad del terreno, los mineros han encontrado formas de penetrar estos territorios remotos, utilizando mulas para transportar materiales y hasta estableciendo asentamientos donde el oro era la única ley, según informan los guardianes del parque.
El origen de esta actividad ilegal se remonta a más de un siglo atrás, cuando un ciudadano alemán descubrió el potencial aurífero de la zona. Con el tiempo, la minería descontrolada se expandió y el mercurio comenzó a vertirse en la montaña en cantidades alarmantes, afectando gravemente el medio ambiente.
Operación conjunta contra la minería ilegal
Este año, se ha conformado una alianza entre diversas instituciones, entre ellas la Policía, el Ejército, el Ministerio de Ambiente, la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle del Cauca y Parques Nacionales, con el objetivo de restaurar el parque y frenar la devastación. Este esfuerzo ha dado frutos, ya que en 2023 se lograron recuperar importantes áreas de la montaña.
El subsecretario de Seguridad de Cali, Álvaro Pretelt, destacó la magnitud de los daños causados por la minería ilegal, señalando que solo en 2023, los mineros ilegales generaron ganancias de hasta 159.000 millones de pesos (aproximadamente 36 millones de dólares) y vertieron más de una tonelada de mercurio en la cordillera. Gracias a la operación, las autoridades han logrado cerrar 11 minas y 27 socavones, recuperando importantes áreas naturales del parque.
Condiciones de trabajo y control de las minas
Las autoridades han identificado más de mil personas trabajando en condiciones inhumanas en las minas, donde se operaba bajo la ley del oro. Las minas ilegales más grandes, como ‘El Feo’ y ‘Patequeso’, operaban a cielo abierto y eran centros de explotación laboral y social. Andrés Mauricio Portilla, capitán de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Metropolitana de Cali, señaló que en estos lugares todo se compraba con oro, incluso productos básicos y servicios sexuales.
La situación en la zona es crítica: al subir a la montaña, los guardabosques y las autoridades encuentran botellas de licor, latas de cerveza, plásticos y demás desechos. Las autoridades han tenido que retirar más de una tonelada de basura a pie para tratar de limpiar la zona.
El uso de explosivos para destruir minas ilegales
En uno de los últimos esfuerzos para cerrar las minas ilegales, los socavones de la mina ‘El Paisa’ fueron destruidos mediante una operación compleja que duró varias semanas. Expertos en minería, en colaboración con el Ejército y la Policía, utilizaron explosivos controlados para fragmentar las rocas y colapsar las minas sin dañar aún más el entorno natural. Se utilizaron cargas de fondo y de columna con detonadores de alta precisión para asegurar que las minas no pudieran ser reabiertas en el futuro.
Compromiso con el medio ambiente
Aunque la última mina ilegal fue cerrada, las autoridades han dejado claro que las operaciones no se detendrán. Álvaro Pretelt enfatizó que, a pesar de lo inhóspito del terreno, continuarán las operaciones judiciales para capturar a los responsables de la minería ilegal y prevenir nuevas explotaciones. Además, destacó que la ciudad de Cali está firmemente comprometida con la protección del medioambiente y la preservación de sus recursos hídricos.
Con estas acciones, las autoridades han demostrado que la lucha contra la minería ilegal no es un esfuerzo momentáneo, sino un compromiso continuo para proteger el patrimonio natural de la región y restaurar el equilibrio en el Parque Nacional Natural Los Farallones.
