Corea del Norte continúa ejerciendo un control absoluto y opresivo sobre todos los aspectos de la vida de su población, según un reciente informe de Amnistía Internacional (AI). La organización internacional de derechos humanos señala que el régimen de Kim Jong-un utiliza el trabajo forzoso de forma sistemática, tanto como método de represión como para sostener su debilitada economía.
El documento, que forma parte del informe anual 2025 sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, describe un panorama alarmante en el país asiático. “El gobierno mantiene una vigilancia estricta y generalizada sobre su población, restringiendo la libertad de expresión, movimiento, religión y asociación”, detalla el informe.
Trabajo forzoso como herramienta de control estatal
Uno de los hallazgos más preocupantes del reporte es la utilización sistemática del trabajo forzoso, especialmente en campos agrícolas, fábricas y proyectos de infraestructura. Según AI, miles de norcoreanos, incluidos menores de edad, son obligados a trabajar bajo duras condiciones sin compensación justa.
“Se usa el trabajo forzoso como una forma de control social y para mantener en marcha los sectores productivos del país”, indica el texto, que también documenta cómo esta práctica se da tanto dentro del país como en el extranjero, mediante el envío de trabajadores a otras naciones bajo vigilancia estatal estricta.
Derechos humanos bajo amenaza constante
El informe también resalta las severas restricciones a cualquier forma de disidencia. Expresarse en contra del régimen puede significar la detención en campos de prisioneros políticos, donde las condiciones son inhumanas y las violaciones a los derechos fundamentales son constantes. AI denuncia que estos centros operan en secreto y sin acceso a observación internacional independiente.
Además, se documentan restricciones al acceso a la información. La población solo tiene permitido consumir contenidos previamente aprobados por el régimen, y cualquier intento de comunicarse con el exterior es castigado con severidad.
Comunidad internacional preocupad
Frente a este escenario, Amnistía Internacional hace un llamado urgente a la comunidad internacional para redoblar los esfuerzos diplomáticos y de presión hacia Pyongyang. Exige, además, que se permita el acceso a organismos humanitarios y de derechos humanos para supervisar las condiciones de vida y garantizar la protección de los derechos básicos de la ciudadanía norcoreana.
“El aislamiento no puede seguir siendo excusa para ignorar la sistemática represión que vive la población norcoreana”, afirma la organización.

