Debate por la carretera Salcedo-Tena: ambientalistas alertan riesgo ecológico en el Parque Llanganates

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Debate ambiental y desarrollo en torno a la carretera Salcedo-Tena

El proyecto para culminar la carretera Salcedo-Tena, que busca conectar la Sierra centro con la Amazonía ecuatoriana, ha reavivado un intenso debate entre autoridades locales y organizaciones ambientales. Mientras los gobiernos provinciales de Cotopaxi y Napo defienden su culminación como una vía estratégica para el desarrollo, colectivos ecológicos alertan que el trazado podría generar graves afectaciones en el Parque Nacional Llanganates, una de las reservas más biodiversas del país.

La prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, recordó que la obra tiene más de medio siglo de historia. “Esta ruta fue iniciada en el gobierno de José María Velasco Ibarra, cuando se abrieron los primeros 60 kilómetros con pico y pala. Faltan alrededor de 48 kilómetros en zona montañosa hacia Tena”, indicó. Tibán explicó que el proyecto está en trámite ante la Presidencia de la República y que su ejecución dependerá de que el Ministerio de Ambiente lo declare de interés nacional y apruebe su viabilidad técnica.

Riesgos ecológicos y pérdida de biodiversidad

Sin embargo, organizaciones locales e internacionales sostienen que el proyecto tendría impactos ambientales irreversibles. El trazado propuesto atravesaría cerca de 80 kilómetros dentro del Parque Llanganates, parte esencial del corredor ecológico Llanganates–Sangay, que conecta ecosistemas entre los Andes y la Amazonía.

Los estudios ambientales estiman que la carretera ocasionaría la pérdida de más de 400 hectáreas de bosque nativo, además de la fragmentación de 6.300 hectáreas adicionales. También se prevé la alteración de lagunas y humedales que abastecen de agua a más de 200.000 personas y a diez sistemas de riego en Cotopaxi, Tungurahua y Napo.

En términos económicos, las pérdidas por la degradación de servicios ecosistémicos —como la regulación hídrica y el almacenamiento de carbono— alcanzarían hasta 400 millones de dólares, según estimaciones de organizaciones ambientales.

Alternativas sostenibles ante la polémica

Diversas fundaciones, entre ellas Pumamaqui, proponen fortalecer el corredor ecológico, mejorar las vías rurales existentes y fomentar alternativas sostenibles basadas en la bioeconomía y la conservación hídrica.

El antropólogo David Suárez, miembro de Pumamaqui, recordó que durante el gobierno de Rafael Correa se descartó una ruta similar por su inviabilidad económica y ambiental. “La carretera cruzaría un área protegida y afectaría la biodiversidad, además de poner en riesgo la calidad del agua para el consumo y el riego en Salcedo”, advirtió.

Suárez destacó que en la zona se ubica la represa de Pisayambo, fundamental para la generación eléctrica, y cuyos humedales podrían verse alterados. En el lado de Tena, añadió, los ríos abastecen directamente a la población, por lo que la contaminación derivada de la minería ilegal ya representa una amenaza. “Una nueva carretera podría facilitar el ingreso de actividades mineras a la zona de amortiguamiento del parque”, alertó.

Visión provincial y desafíos de ejecución

A pesar de las críticas, Tibán mantiene su postura de impulsar la obra, aunque reconoce los retos ambientales y técnicos. “Si se aprueba la viabilidad, la Mancomunidad de Prefectos de la Zona Centro podría aportar maquinaria. Con unos 10 millones de dólares se llegaría a Napo”, afirmó.

La prefecta también cuestionó cómo se construyeron los primeros kilómetros sin estudios formales y planteó la posibilidad de abrir una trocha angosta para reducir el impacto ambiental. “Ningún gobierno ha querido terminar la vía por falta de visión nacional. Esta conexión podría reducir el viaje de Salcedo a Tena de seis horas a solo una hora y media”, subrayó.

Actualmente, Cotopaxi avanza en otro proyecto vial: la carretera Pangua-Ambato, que conectará con la Costa a través de Manta. Según Tibán, la obra tiene un avance del 70% y se prevé su inauguración para el Carnaval de 2026.

Los estudios de 2014 calcularon que el movimiento de tierra costaría 70 millones de dólares, aunque los gobiernos locales planean aportar entre 6 y 7 millones, además de 20 millones adicionales para el asfaltado, con el fin de reducir costos mediante el uso de maquinaria propia.

El debate sobre la carretera Salcedo-Tena continúa abierto entre la búsqueda de desarrollo regional y la necesidad urgente de proteger los ecosistemas que sostienen la vida y el agua de miles de ecuatorianos.

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