¿Regresan las bases de EE. UU. a Ecuador? Manta y Salinas, bajo análisis para futuras operaciones de seguridad internacional

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El posible retorno de operaciones extranjeras a Ecuador vuelve a estar sobre la mesa. El Gobierno de Daniel Noboa plantea instalar “bases de seguridad” con apoyo de países como Estados Unidos, Brasil y Francia, una medida que dependerá del resultado del referéndum del próximo 16 de noviembre. Aunque el Ejecutivo insiste en que no se trata de bases militares, el debate se centra en qué tan preparadas están las instalaciones en Manta y Salinas para recibir fuerzas extranjeras.

Ambas localidades tienen un pasado de cooperación militar con Estados Unidos. En Manta, la Forward Operating Location (FOL) funcionó entre 1999 y 2009, cuando fue desmantelada y convertida en aeropuerto civil. En cambio, Salinas mantiene una base bajo control de las Fuerzas Armadas, activa pero de menor escala, que podría reactivarse con menos inversión.

“En Manta ya no existe la infraestructura militar ni tecnológica. Todo fue destinado a usos civiles, por lo que requeriría una readecuación completa. En Salinas, en cambio, la base continúa operativa y se realizan patrullajes y entrenamientos de vuelo”, explicó Carla Álvarez, catedrática del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN).

La discusión sobre la reinstalación de operaciones extranjeras no es nueva. En el pasado, la base de Manta fue clave en la cooperación antidrogas con Estados Unidos, pero su salida en 2009 fue una decisión política del entonces gobierno de Rafael Correa. En Salinas, la presencia norteamericana se remonta a 1941, cuando se estableció una base durante la Segunda Guerra Mundial.

El general (sp) Paco Moncayo, exjefe de las Fuerzas Armadas, subraya que los desafíos actuales van más allá del terreno militar. “Hoy los dominios más relevantes son el cibernético, el espacial y el cognitivo. Una instalación de esta naturaleza debe incorporar tecnología avanzada para enfrentar al crimen organizado transnacional”, sostuvo.

Moncayo resalta que el crimen opera en múltiples frentes: terrestre, marítimo, aéreo y digital. “El narcotráfico y el contrabando utilizan rutas marítimas y aéreas, mientras que en el ciberespacio se ejecutan delitos financieros y políticos. Por eso, una base moderna debe estar equipada para actuar en todos los dominios”, añadió.

Desde el punto de vista geopolítico, Manta y Salinas ofrecen ubicaciones privilegiadas. Manta, al centro de la costa pacífica, da acceso directo a las rutas hacia Centroamérica y México. Salinas, en el extremo occidental del país, permite control marítimo hacia el sur. “Su valor estratégico es indiscutible, pero la seguridad no depende solo de la ubicación, sino de los acuerdos de cooperación que fortalezcan la capacidad tecnológica y de inteligencia del Estado”, precisó Álvarez.

No obstante, la analista advierte que la presencia militar extranjera no garantiza resultados sostenibles. “Durante la década en que funcionó la base de Manta, el tráfico de drogas por Ecuador no disminuyó. Se necesita una cooperación más integral que fortalezca el control del espacio aéreo y marítimo”, puntualizó.

En las últimas semanas, una delegación encabezada por Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, visitó ambas localidades. El ministro del Interior, John Reimberg, calificó la visita como “totalmente exitosa”. Según indicó, la comitiva inspeccionó tres zonas dentro de la Escuela de Aviación Cosme Rennella, en Salinas, que podrían acoger una futura base de seguridad.

“Cualquiera de los dos lugares —incluso ambos— podría ser seleccionado. Estados Unidos ha mostrado interés en cooperar con Ecuador, especialmente tras declarar terroristas a bandas criminales como Los Choneros y Los Lobos”, afirmó Reimberg.

El ministro destacó además que en las últimas 23 semanas Ecuador y EE. UU. han ejecutado operaciones conjuntas contra el narcotráfico y el tráfico de armas. “La presencia de aliados estratégicos permitiría fortalecer la lucha contra las mafias que operan dentro y fuera del país”, añadió.

El Gobierno ecuatoriano busca así consolidar una cooperación internacional que refuerce la seguridad y la soberanía nacional, mientras se aproxima la consulta popular que podría marcar el inicio de una nueva etapa en la defensa regional.

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