Guayaquil enfrenta una investigación tras la trágica muerte de una bebé de un año y diez meses, que habría consumido una bebida energizante. La menor fue trasladada al Hospital Francisco Icaza Bustamante, ubicado en el centro de la ciudad, donde los médicos confirmaron que llegó sin signos vitales.
Según informó la Policía Nacional, la muerte ocurrió el domingo 9 de noviembre, pero el levantamiento del cuerpo se realizó hasta el lunes 10 de noviembre, debido a que la niña no estaba registrada oficialmente. Sus padres tuvieron que acudir al Registro Civil para obtener los documentos necesarios.
La madre de la menor relató que el sábado 8 de noviembre, mientras atendía su puesto de frutas, compró una bebida energizante y la dejó temporalmente en el suelo. En ese momento, la bebé tomó la bebida, pero la madre la retiró de inmediato. Pese a esto, la niña empezó a quejarse de dolor en el estómago, que inicialmente la madre interpretó como cólicos comunes y trató con un medicamento que compró ese mismo día.
Sin embargo, durante la tarde del domingo, la hija mayor de la familia, de 16 años, notó que la bebé presentaba un dolor intenso y lloraba de manera persistente. La familia decidió llevarla de emergencia al hospital, donde lamentablemente se confirmó que ya no contaba con signos vitales.
Autoridades médicas informaron que se realizará la autopsia correspondiente para esclarecer la causa exacta del fallecimiento. La Policía Nacional enfatizó la importancia de mantener fuera del alcance de los niños cualquier bebida o sustancia potencialmente peligrosa, especialmente aquellas que contengan cafeína u otros estimulantes.
Expertos en salud infantil señalan que las bebidas energizantes no son seguras para menores de edad y que su consumo puede causar efectos graves, incluyendo problemas cardíacos, respiratorios y digestivos. En este contexto, la tragedia de esta familia vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de campañas de prevención y educación para proteger a los niños de este tipo de productos.
El caso ha generado conmoción en la comunidad guayaquileña y ha reactivado las alertas sobre la seguridad infantil en entornos domésticos y comerciales, recordando a los padres y cuidadores que la vigilancia constante es crucial para evitar accidentes fatales con productos de alto riesgo.

