Verónica Abad se convertirá en la cuarta vicepresidenta de Ecuador que no concluye su mandato, luego de que el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) dictaminara la suspensión de sus derechos políticos por dos años. Con esta sanción, que entrará en vigor la próxima semana, Abad quedará inhabilitada para ejercer cualquier cargo público, lo que implica su salida definitiva de la vicepresidencia.
Constitucionalistas han señalado que, aunque técnicamente se trata de una ausencia temporal, en la práctica la destitución será irreversible. Abad fue electa junto a Daniel Noboa en la segunda vuelta electoral del 15 de octubre de 2023 y asumió funciones el 23 de noviembre del mismo año. Su mandato debía finalizar el 23 de mayo de 2025, pero debido a la sanción impuesta, su salida se adelantará más de un mes.
El caso de Abad no es único en la historia política ecuatoriana. Tres vicepresidentes de elección popular han dejado el cargo antes de completar su periodo. Rosalía Arteaga, quien asumió en 1996, ocupó la presidencia de manera interina tras la destitución de Abdalá Bucaram, pero fue reemplazada días después por Fabián Alarcón. Jorge Glas, elegido en 2013 y reelegido en 2017, fue destituido tras ser sentenciado por casos de corrupción. Alfredo Borrero, vicepresidente en la administración de Guillermo Lasso, dejó el cargo antes de lo previsto tras la disolución de la Asamblea y el adelanto de elecciones en 2023.
La salida de Abad se da en medio de tensiones políticas, marcadas por su distanciamiento con el presidente Noboa y el fallo del TCE por violencia política de género en su contra. Su caso añade un nuevo capítulo a la inestabilidad de la vicepresidencia en Ecuador, una función que ha experimentado múltiples interrupciones en las últimas décadas.
