Las ventas en las tiendas de barrio de Ecuador han experimentado una caída del 10% en lo que va de 2024, comparado con el mismo período del año anterior. Esta disminución, según un estudio publicado por la consultora Dichter & Neira en octubre, refleja los desafíos económicos que enfrentan los pequeños comerciantes en un contexto marcado por la inseguridad, el aumento del IVA, y los efectos de la sequía que afecta al país. Los dueños de tiendas han reportado que sus finanzas han empeorado considerablemente, con un 40% de los tenderos indicando que les va peor que en 2023, mientras que solo un 29% menciona que su situación ha mejorado.
Impacto de la crisis económica y medidas fiscales en el comercio local
Según Diego Gizzi, director de Retail de Dichter & Neira, la caída en las ventas está relacionada con una baja en el consumo de productos básicos, como alimentos, bebidas, cosméticos y artículos de limpieza. Estos son los productos esenciales para el hogar, y la reducción de la capacidad adquisitiva de los ecuatorianos ha afectado su compra. Gizzi destaca que el consumidor ecuatoriano se caracteriza por su resiliencia, adaptándose a los cambios económicos y sociales, pero a la vez, esta adaptabilidad también trae consigo un freno al gasto, especialmente cuando ocurren eventos como el aumento del IVA del 12% al 15% en abril de este año.
Modificación de hábitos de consumo
Una de las principales conclusiones del estudio es que los consumidores ahora priorizan las compras en solo una categoría, lo que representa un cambio respecto al comportamiento habitual de cubrir entre cinco y seis categorías en cada visita. Actualmente, las compras se concentran en productos de necesidad inmediata, como alimentos y artículos básicos, lo que ha modificado la estructura del mercado en las tiendas de barrio.
Gizzi explica que, debido a la inseguridad, las compras se han concentrado entre lunes y miércoles, con una disminución notable durante el resto de la semana. Además, el tamaño de los productos adquiridos también ha cambiado: los consumidores prefieren comprar en gramajes más pequeños, lo que impacta en los volúmenes vendidos. Esto provoca que, aunque el consumidor adquiera más productos de primera necesidad, el costo promedio por kilo o litro de lo comprado sea más alto. Es decir, la tendencia a reducir el volumen de las compras implica un precio más elevado por unidad.
Dificultades adicionales en la comercialización de productos perecederos
La crisis energética y los cortes de luz también han dificultado la comercialización de productos perecederos, como los lácteos, que requieren refrigeración constante. Debido a las interrupciones del servicio eléctrico, los tenderos han priorizado la venta de alimentos no perecederos y envasados, como granos, arroz, pastas secas y productos enlatados. En este sentido, los comerciantes se han visto obligados a adaptarse a las nuevas demandas del mercado, priorizando productos que se mantengan en buen estado incluso en condiciones de inestabilidad eléctrica.
El impacto del aumento del IVA en las compras
Uno de los aspectos más destacados en el informe es el efecto del aumento del IVA. El valor promedio de las compras en las tiendas de barrio ha subido ligeramente, pasando de $1.05 a $1.13. Este incremento se debe en gran parte a la medida fiscal implementada en abril, que ha reducido el poder adquisitivo de los consumidores, al tiempo que ha generado menos visitas a los puntos de venta y una concentración de compras en categorías más esenciales.
De hecho, el 80% de los tenderos encuestados señala que el aumento del IVA ha sido el principal problema para su negocio este año, ya que ha causado una disminución tanto en el volumen de clientes como en la variedad de productos que los consumidores adquieren. La reducción del consumo en diversas categorías también ha impactado en cómo los productos son dispuestos en las estanterías de las tiendas. Ahora, con un 10% a 15% menos de inventario, los tenderos han tenido que organizar mejor sus puntos de venta para optimizar el espacio y adaptarse a las nuevas preferencias de los compradores.
Optimismo limitado para las fiestas de fin de año
A pesar de las dificultades, siempre hay algo de optimismo en el aire hacia el final del año. Durante las festividades navideñas, los tenderos esperan un repunte en las ventas, aunque las cifras del último trimestre de 2023 indicaron una caída marginal del 0.5% en el consumo de las familias respecto al mismo período del año anterior. A pesar de esto, el cierre del año suele generar un aumento de compras, sobre todo en productos típicos de la temporada.
No obstante, el análisis de la situación sugiere que los comerciantes deberán ajustarse a las circunstancias cambiantes y a la incertidumbre económica, con un mercado que sigue siendo impredecible. Gizzi concluye que, si bien los optimistas esperan una mejora en diciembre, las condiciones actuales, como la inseguridad y los altos precios, continuarán afectando la dinámica del consumo.

