Vecinos de Guayaquil enfrentan la plaga de mosquitos con remedios caseros y fumigación: ¿Qué medidas están tomando?

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Vecinos de Guayaquil enfrentan la plaga de mosquitos con remedios caseros y fumigación: ¿Qué medidas están tomando?

La llegada de la temporada de lluvias en Guayaquil ha traído consigo un aumento en la proliferación de mosquitos, especialmente en áreas cercanas a zanjas y canales. En muchos barrios, los vecinos se enfrentan a una lucha constante para evitar las picaduras de estos insectos y proteger su salud. Para hacerle frente a esta situación, los habitantes han recurrido a diversas estrategias, desde el uso de repelentes y fumigación, hasta remedios caseros como el palo santo.

Uno de los casos más representativos es el de Gloria Guerra, residente de la ciudadela Valle de los Geranios, al norte de la ciudad. A mediados de diciembre de 2024, Gloria sufrió erupciones en brazos y abdomen causadas por picaduras de mosquitos, una situación que, según ella, es recurrente cada vez que llegan las lluvias. Gloria vive cerca de una zanja, lo que provoca la acumulación de agua y favorece la presencia de mosquitos. “Aquí convivimos con una zanja que tiene años de existencia. Con las lluvias, el monte crece y se acumula más agua de lo normal, y ahí es cuando los mosquitos aparecen”, explicó.

Para protegerse, Gloria ha comenzado a utilizar pastillas eliminadoras de zancudos y repelentes. Pero no está sola en este esfuerzo. Matilde León, otra vecina de la misma zona, ha optado por quemar palo santo en varias partes de su casa, especialmente al caer la tarde. Según Matilde, las lluvias intensas crean pozas de agua que se convierten en criaderos de mosquitos, y el crecimiento de la maleza alrededor de la zanja empeora aún más la situación. “Los moscos parecen tener horario. Después de las 17:00 o 18:00, salen unos mosquitos pequeños que picar mucho. Los niños terminan con ronchas y erupciones”, comentó.

Aunque las viviendas cercanas a la zanja son las más afectadas, incluso aquellas que han recibido fumigación y desratización, la presencia de los insectos sigue siendo un problema. Luis Lara, otro residente de la zona, aseguró que la fumigación no es suficiente para controlar la situación. “A veces, lo que hacen afuera no basta; uno también debe tratar de fumigar dentro de su casa”, indicó. Para combatir los mosquitos, Luis ha decidido cambiar los focos de su casa por luces amarillas y utilizar ropa de manga larga durante la noche.

Este problema no se limita solo a Valle de los Geranios, ya que en otros sectores como Mucho Lote, cerca de la escuela República del Perú, la situación es similar. Una zanja sobre la calle Gustavo Cornejo Maldonado acumula agua y basura, convirtiéndose en un criadero ideal para los mosquitos. Los vecinos de este sector han denunciado frecuentes fugas de agua que contribuyen a la acumulación de líquidos, lo que empeora la situación. Con las lluvias, también crece la maleza, creando más espacios propicios para la proliferación de insectos.

“La lluvia causa que todo colapse. No podemos controlar eso, pero sí se puede hacer algo con fumigación o multando a la gente que tira basura en el canal”, comentó un vecino de Mucho Lote. Además, varios residentes señalaron que el agua estancada en las piscinas vacías de algunas viviendas atrae a los mosquitos. Dora Vinces, vecina de Bastión Popular, sugirió que sería útil realizar más fumigaciones para reducir la cantidad de insectos.

El Municipio de Guayaquil, por su parte, ha estado llevando a cabo jornadas regulares de fumigación y desratización. En noviembre de 2024, se intervino en El Fortín, y en este año las brigadas de fumigación han visitado diversas zonas del norte de la ciudad y el Suburbio. Sin embargo, los residentes insisten en que aún se necesitan más esfuerzos para combatir la proliferación de mosquitos y garantizar la salud de todos.

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