La Unión Europea (UE) ha expresado su firme condena hacia una nueva ley aprobada por los talibanes que prohíbe a las mujeres hablar en voz alta en lugares públicos en Afganistán. Esta ley, conocida como la Ley para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, fue promulgada el pasado jueves y marca un nuevo nivel de restricciones para las mujeres afganas.
El alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, calificó esta medida como un severo retroceso en la lucha por los derechos de las mujeres y niñas en Afganistán. En un comunicado, Borrell destacó que esta ley no solo atenta contra los derechos fundamentales, sino que también podría ser considerada como una forma de persecución de género, lo cual está tipificado como un crimen contra la humanidad bajo el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, del cual Afganistán es parte.
Borrell subrayó que esta normativa constituye un obstáculo adicional para la normalización de las relaciones entre Afganistán y la comunidad internacional, algo que los talibanes han expresado públicamente como uno de sus objetivos. El alto funcionario instó a los talibanes a retractarse de esta ley, advirtiendo que continúa erosionando las posibilidades de reconocimiento y aceptación internacional del régimen talibán.
La Ley para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, que entró en vigor el jueves pasado, también impone restricciones sobre la vestimenta masculina, obligando a los hombres a dejarse crecer la barba. Esta nueva legislación refuerza otras prohibiciones recientes, como el uso obligatorio del velo integral o hiyab para las mujeres y la limitación de su libertad de expresión en espacios públicos. Desde que los talibanes asumieron el poder en agosto de 2021, han implementado una serie de medidas que han reducido drásticamente los derechos de las mujeres, incluyendo la suspensión de la educación superior femenina.
El creciente catálogo de restricciones y regulaciones impuestas por los talibanes refleja una política cada vez más estricta hacia la vida pública y privada de las mujeres en Afganistán. La comunidad internacional sigue observando de cerca estos desarrollos, que afectan significativamente las aspiraciones del país de integrarse nuevamente en el ámbito global.

