Washington, D.C. — El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a posicionarse en el centro del debate económico internacional con una declaración contundente: “¡Un 80 % de aranceles a China parece correcto!”, dijo durante una entrevista reciente, dejando entrever que, a pesar de su postura firme, estaría evaluando una posible reducción de tarifas comerciales hacia el gigante asiático.
Sus declaraciones se producen justo un día después del anuncio de un nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y el Reino Unido, lo que ha despertado especulaciones sobre un giro estratégico en la política económica de Trump, especialmente de cara a su potencial candidatura en las elecciones presidenciales de 2024.
Durante su mandato, Trump impuso múltiples rondas de aranceles a productos chinos, en el marco de una guerra comercial que comenzó en 2018. Según datos de la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU., se llegaron a aplicar tarifas de entre el 10 % y el 25 % a más de 370 mil millones de dólares en productos importados desde China. La idea era contrarrestar lo que Washington consideraba prácticas comerciales desleales y proteger la industria estadounidense.
Sin embargo, el comentario del «80 %» ha causado tanto sorpresa como confusión entre analistas. “Podría tratarse de una exageración retórica para reforzar su imagen de negociador duro”, opinó el economista Mark Zandi de Moody’s Analytics, quien recordó que un arancel promedio del 80 % es extremadamente inusual y perjudicial para el comercio bilateral.
En contraste, la mención de una posible reducción de aranceles sugiere un enfoque más flexible, especialmente en un contexto donde las relaciones con China siguen siendo una prioridad para la política exterior estadounidense. Algunos asesores cercanos a Trump han indicado que esta nueva postura buscaría estimular el comercio sin renunciar a la presión estratégica sobre Beijing.
En su mensaje, Trump no dejó claro si se trataba de una política que implementaría nuevamente en caso de volver al poder, pero sí afirmó que «los aranceles funcionan», reforzando su creencia en el uso de medidas proteccionistas como herramienta de negociación.
Este giro en el discurso también llega en un momento clave: el gobierno actual ha iniciado conversaciones multilaterales para revisar su estrategia frente a China, al tiempo que la economía global enfrenta desafíos inflacionarios y tensiones geopolíticas crecientes.
Aunque aún no hay detalles concretos sobre una modificación en la estructura tarifaria, la declaración de Trump genera expectativas entre empresarios, inversores y líderes políticos que siguen con atención cada movimiento del expresidente.

