A pocos días del Día de la Madre, Lavinia Valbonesi, Primera Dama de Ecuador, reflexiona sobre el profundo impacto que ha tenido la maternidad en su vida y cómo ha transformado su rol público desde que su esposo, Daniel Noboa, asumió la presidencia. Este domingo 11 de mayo, Valbonesi celebrará su segundo Día de la Madre como madre de Álvaro y Furio, pero lo hará en el aire, de regreso al país tras una gira internacional oficial.
Lejos de considerarse un mero acompañamiento en las actividades presidenciales, Valbonesi asegura que sus participaciones en el extranjero tienen propósito. “No quiero ser un adorno o un llavero al lado del presidente”, afirmó. “Si viajo es porque realmente puedo aportar con algo al país”.
Una maternidad que transforma y conecta
En una entrevista cercana y emotiva, Valbonesi reveló cómo ha cambiado su percepción del rol maternal. “Cuando te vuelves madre, empiezas a entender mucho más a tu mamá y lo que es velar por otra persona”, confesó. Expresó que, para ella, una madre representa amor incondicional, comprensión y apoyo en su forma más pura.
“Las mamás somos amor en sus diferentes maneras. Nadie nace sabiendo ser madre, una aprende en el camino”, aseguró Valbonesi. A medida que sus hijos crecen, dice que también ella se perfecciona como madre. En su visión, la maternidad es un proceso continuo de aprendizaje y entrega total.
Más que un rol ceremonial
Desde que se convirtió en Primera Dama, Valbonesi ha estado comprometida con causas sociales, y afirma que busca marcar una diferencia real. Aunque no siempre está en el centro del discurso político, su participación activa se enfoca en el bienestar familiar, salud mental y programas para niños y jóvenes.
Además de su rol institucional, Valbonesi mantiene una fuerte presencia en redes sociales, donde comparte contenido relacionado con su vida personal, consejos de bienestar y temas de interés social. Su estilo moderno y cercano ha captado la atención de diversos sectores del país.
Una figura pública con propósito
A pesar del estilo de vida exigente que conlleva ser parte del primer círculo presidencial, Lavinia insiste en que su mayor bendición es ser madre. Combina sus responsabilidades públicas con la crianza de sus hijos, demostrando que es posible equilibrar el servicio al país con la vida familiar.
Con sus palabras, Valbonesi transmite un mensaje poderoso: ser madre no es un límite, sino una fuente de fortaleza. “La maternidad me ha enseñado a ser más paciente, más empática y, sobre todo, más humana”, concluyó.
