La mañana de este jueves, miembros de la Federación de Transportistas Urbanos de Guayaquil (FETUG) realizaron un plantón frente a la Fiscalía, en el centro de la ciudad, para exigir un aumento en la tarifa del pasaje urbano, actualmente fijada en $0,30. Según los transportistas, esta tarifa ya no les permite cubrir los costos operativos ni obtener ganancias. «Estamos endeudados y en quiebra», expresaron durante la manifestación.
El Municipio de Guayaquil ha condicionado cualquier incremento del pasaje a la implementación de mejoras en las unidades de transporte, pero hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo entre ambas partes.
Además del alza en la tarifa, los manifestantes demandaron mayor celeridad en la investigación del contrato firmado entre la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) y el Sistema de Transporte y Gestión (STG), encargado de la recaudación de pasajes. Carlos Cárdenas, representante de la FETUG, denunció que este contrato tiene una duración de 20 años y representa un monto millonario.
La protesta también incluyó un rechazo hacia la denuncia presentada contra Cristian Sarmiento, líder de la FETUG, quien encabezó una manifestación similar en septiembre. Los transportistas consideran que estas acciones legales son una forma de intimidación.
Por su parte, el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, negó cualquier tipo de persecución hacia el gremio de transportistas. Durante una sesión del Concejo Municipal, Álvarez aclaró que el polémico contrato con STG fue firmado durante la administración anterior y que actualmente se están evaluando alternativas, incluida la posibilidad de que el Municipio gestione unidades de transporte público para competir con las empresas privadas.
Mientras tanto, la tensión entre los transportistas y las autoridades locales continúa, con un evidente estancamiento en las negociaciones que afecta tanto a los trabajadores como a los usuarios del sistema de transporte urbano.

