Esmeraldas, Ecuador – Un nuevo sismo político sacude la provincia de Esmeraldas y el panorama nacional. Roberta Zambrano, la prefecta de Esmeraldas y una de las figuras más visibles del Partido Social Cristiano (PSC) en la Costa, ha anunciado su salida de la histórica organización política. La decisión, que ha resonado con fuerza en el ámbito político, se atribuye directamente a la falta de respaldo del PSC al asambleísta Samuel Célleri, un hecho que Zambrano no estaba dispuesta a tolerar.
“No iba a permitir que se ignore la capacidad de los esmeraldeños”, sentenció Zambrano, dejando en claro que la desatención a un representante de su provincia fue el detonante para su drástica decisión. Este quiebre con el PSC no es un simple abandono, sino el inicio de un ambicioso proyecto: la construcción de un movimiento político propio, al que ha denominado «Cambio Positivo».
La salida de Zambrano del PSC es un golpe significativo para la bancada socialcristiana, que pierde a una de sus líderes más influyentes en una provincia clave. La prefecta de Esmeraldas no solo tiene una base de apoyo considerable en su territorio, sino que también ha sido una voz importante en los debates nacionales sobre desarrollo regional y seguridad. Su partida podría reconfigurar las alianzas y las dinámicas políticas de cara a futuros procesos electorales.
El asambleísta Samuel Célleri, cuya situación fue el catalizador de esta ruptura, es un actor político relevante en Esmeraldas. La naturaleza exacta del «no respaldo» no se ha detallado, pero el hecho de que haya sido suficiente para provocar la salida de una figura como Zambrano sugiere una profunda división o una falta de atención a las necesidades políticas y territoriales que ella considera prioritarias. Este episodio expone las tensiones internas que pueden surgir en los partidos políticos entre la dirigencia nacional y los liderazgos regionales.
La creación de «Cambio Positivo» por parte de Roberta Zambrano es una declaración de intenciones clara. La prefecta busca consolidar una plataforma política que, presumiblemente, estará más alineada con las demandas y las particularidades de Esmeraldas. Este nuevo movimiento podría atraer a otros descontentos de partidos tradicionales o a nuevas figuras que busquen un espacio de representación. Es una apuesta audaz en el fragmentado escenario político ecuatoriano, donde la proliferación de movimientos locales y regionales es una tendencia creciente.
La construcción de un movimiento político desde cero implica un enorme desafío, tanto en términos de organización como de movilización de bases y financiamiento. Sin embargo, el capital político y la visibilidad que posee Roberta Zambrano como prefecta de Esmeraldas le otorgan una ventaja inicial en este emprendimiento.
El impacto de esta decisión se sentirá en varios frentes:
- PSC: La pérdida de una figura como Zambrano debilita su presencia en la Costa y podría generar un efecto dominó en otros liderazgos regionales. El partido tendrá que reevaluar sus estrategias y el nivel de atención que presta a sus cuadros provinciales.
- Esmeraldas: La provincia tendrá una nueva fuerza política con un fuerte arraigo local, lo que podría intensificar la competencia electoral en futuras contiendas.
- Panorama Nacional: «Cambio Positivo» se suma al ya nutrido mosaico de movimientos políticos, complicando aún más las negociaciones y alianzas en la Asamblea Nacional y de cara a las próximas elecciones seccionales y presidenciales.
La prefecta Roberta Zambrano ha dado un paso al frente, demostrando que está dispuesta a tomar las riendas de su propio destino político y, según sus palabras, a defender los intereses de los esmeraldeños sin ataduras partidistas. Su nuevo movimiento, «Cambio Positivo», será un actor a seguir en el dinámico tablero político de Ecuador.
