Taxistas de Guayaquil Redefinen sus Horarios por Inseguridad Creciente

GUAYAQUIL

En Guayaquil, la creciente inseguridad ha llevado a muchos taxistas a ajustar significativamente sus horarios de trabajo. La preocupación por robos, asaltos y secuestros ha afectado la operativa nocturna de los conductores, quienes ahora enfrentan mayores riesgos y menores ingresos.

Xavier Ortega, un taxista con más de 20 años de experiencia, dejó de trabajar en las horas nocturnas desde noviembre de 2023, después de un incidente traumático. En una ocasión, un cliente que recogió cerca de la Avenida 9 de Octubre sacó un arma y lo obligó a desviarse, llevándose dos teléfonos, sus zapatos, dos anillos y la radio del vehículo. A pesar de que Ortega intentó regresar a trabajar en la madrugada tras el robo, sufrió un incidente similar en la Vía Perimetral, lo que lo llevó a decidirse a no trabajar más en esas horas.

Gastón Gonzabay, quien durante años trabajó las noches de viernes y sábados, también ha reducido su horario de trabajo a partir de hace seis meses. Gonzabay, que solía acumular una semana de ganancias en un solo fin de semana debido a la alta demanda en zonas como la Zona Rosa, Urdesa, Alborada, Garzota y Samborondón, ha visto una disminución drástica en la demanda desde 2023. Pasó de recibir hasta 20 pedidos por noche a solo uno o cuatro, lo que lo obligó a buscar alternativas como hacer expresos para compensar sus ingresos. Aunque nunca sufrió un asalto, el conocimiento de secuestros y muertes de colegas influyó en su decisión de no trabajar más durante la noche.

Ricardo Cacao, taxista desde 2010, señala que la dinámica de las salidas nocturnas en Guayaquil ha cambiado considerablemente. Los jóvenes han dejado de ir a discotecas y moverse entre diferentes lugares, reduciendo sus salidas a casa entre las 21:00 y la 01:00. Esta modificación en los hábitos de los clientes ha disminuido la cantidad de solicitudes de servicio, reduciendo de 10 a 2 o 3 el número de taxistas que hacen guardias en un grupo. Los ingresos se han visto afectados, y muchos taxistas solo ganan entre $10 y $20 durante la noche.

El temor a robos y secuestros ha llevado a muchos taxistas a limitar su trabajo nocturno y evitar zonas periféricas. Esta reducción en las horas de operación ha resultado en una pérdida monetaria de entre el 20 y el 40%. Algunos taxistas nocturnos han optado por realizar servicios de entregas o trabajar con aplicaciones y grupos de WhatsApp para clientes fijos, mientras que otros han decidido no salir en absoluto.

Rogelio Guevara, otro taxista con experiencia, expresa su frustración ante la situación. Asegura que el trabajo ya no es tranquilo y que no existe una garantía de seguridad. Los clientes confían en los taxistas para llegar a sus destinos de forma segura, pero los conductores a menudo se quedan expuestos a robos, asaltos y violencia sin protección adecuada después de dejar a los pasajeros.

En resumen, la inseguridad creciente en Guayaquil ha llevado a los taxistas a ajustar sus horarios y reducir su presencia nocturna, afectando sus ingresos y generando un ambiente de trabajo cada vez más incierto.

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