Desde 1921, el comercio ha experimentado una transformación significativa, pasando de negocios especializados a cadenas que ofrecen una amplia gama de productos en un solo lugar. En aquella época, tiendas como la de Clemente Ballén en septiembre de 1921 se destacaban por su oferta de abrigos exclusivos para teatro, zapatos de raso importados y advertencias sobre la durabilidad del calzado. Los negocios se enfocaban en productos específicos: camisas, ropa interior, perfumes y joyería, reflejando un modelo de venta altamente especializado.
Hoy en día, el panorama comercial ha cambiado drásticamente. La tendencia actual se inclina hacia la diversificación de productos, con cadenas de tiendas que abarcan moda, cuidado personal y artículos para el hogar en un solo establecimiento. Claudia Garzón, CEO de la consultora Soluinteg, destaca que la evolución de los locales de productos especializados a los de oferta variada responde a la necesidad de satisfacer las demandas del consumidor moderno, ofreciendo comodidad y eficiencia.
Garzón señala que la diversificación responde a varios factores clave: las crecientes exigencias de los consumidores, la globalización, la optimización de recursos como infraestructura y logística, y la intensa competencia del mercado. «Diversificar permite a las empresas expandirse, introducir nuevos productos y capturar nuevos mercados», explica Garzón. La consultora también subraya la importancia de evaluar cómo la globalización y la diversificación impactan en la innovación y la eficiencia empresarial.
El marketing ha evolucionado en paralelo con los cambios económicos y sociales a lo largo del tiempo. Desde los estudios sobre comercialización a principios del siglo XX hasta los avances significativos tras la Segunda Guerra Mundial, el marketing ha sido moldeado por eventos históricos y crisis globales que han transformado desafíos en oportunidades. En 1960, Theodore Levitt publicó el influyente artículo «La miopía del marketing» en la Harvard Business Review, donde criticó a las organizaciones por su enfoque limitado en productos específicos, instando a una visión más amplia del mercado.
Un ejemplo de esta evolución en el comercio es el caso de Comercial Etatex, una tienda de telas y felpas establecida en el centro de Quito en 1963. Con el tiempo, esta tienda transformó su modelo de negocio para enfocarse en la venta de prendas de vestir, cambiando su nombre a EtaFashion en la década de 1990. Hoy en día, EtaFashion es una cadena nacional con más de veinte establecimientos, ofreciendo productos que van desde moda hasta belleza y tecnología. Camila Camacho, jefa de Marketing de EtaFashion, menciona que la cadena se ha adaptado a las necesidades de sus clientes integrando secciones de belleza, hogar y tecnología, y ofreciendo el crédito directo Planeta como opción de pago, eliminando la necesidad de intermediarios bancarios.
Esta evolución del comercio refleja un cambio hacia modelos de negocio más integrados y adaptados a las expectativas actuales de los consumidores. Los comerciantes modernos buscan ofrecer una experiencia de compra más completa y conveniente, marcando un contraste notable con el enfoque especializado del pasado.

