Sabores callejeros en el concierto de Shakira en Quito: de empanadas colombianas a colada morada

ENTRETENIMIENTO

Durante los conciertos de Shakira en Quito, la música no fue el único atractivo que reunió a miles de personas. En los alrededores del Estadio Olímpico Atahualpa, la gastronomía también fue protagonista, con una mezcla de sabores locales e internacionales que reflejaron la diversidad cultural de los asistentes. Desde empanadas colombianas hasta la tradicional colada morada, los vendedores ofrecieron una amplia variedad de opciones para quienes buscaban disfrutar de algo más que el espectáculo musical.

En la intersección de la avenida de los Shyris y Naciones Unidas, varios puestos improvisados se instalaron desde tempranas horas del día. Uno de ellos ofrecía papas fritas, nachos y comida rápida, aunque los vendedores admitieron que las ventas no eran tan buenas como esperaban. “El flujo de gente es grande, pero muchos solo pasan. Esperamos que mejoren las ventas después del concierto”, comentó uno de los dependientes, quien planeaba cerrar pasada la medianoche.

En ese mismo sector, otro local vendía sánduches de pollo, cerdo o carne mechada desde $1. Las versiones calientes, más elaboradas, podían costar hasta $3. Mientras algunos preferían comerlos al paso, otros se detenían para disfrutar del bocado antes de ingresar al recinto.

El ambiente festivo también dio espacio a la creatividad de los vendedores ambulantes. Un hombre vestido de negro ofrecía habas fritas y maní en fundas selladas, organizadas en palos de madera que mostraban con ingenio su mercancía. “Es una forma práctica para que la gente vea lo que vendo sin que se ensucie”, explicó brevemente mientras atendía a varios curiosos.

Más adelante, una feria de emprendedores exhibía productos tradicionales. Rita Almache, una de las vendedoras, ofrecía sánduches con queso y colada morada, ambos a $1. “Están calientitos, pero la competencia es fuerte”, reconoció. Hasta ese momento, había vendido apenas diez sánduches con higo y pocas porciones de la bebida morada.

Junto a su puesto, Martha, una comerciante proveniente de Colombia, ofrecía empanadas de maíz rellenas de pollo o carne, acompañadas de café o agua de panela por $1. Aunque destacaba la autenticidad de su receta, no ocultaba su desánimo: “Hice 150 empanadas y solo he vendido 25”.

En otro punto, Nicolás Noguera, oriundo de Cayambe, colocó sobre una mesa varios productos tradicionales como bizcochos, queso de hoja y tortillas. “He vendido unos $40, que es lo que normalmente saco en una feria”, relató. El queso de hoja fue, según él, el favorito de los asistentes, muchos de los cuales lo compraban como recuerdo de la jornada.

El concierto de Shakira, parte de su gira Las mujeres ya no lloran World Tour, no solo revitalizó la economía de pequeños comerciantes, sino que también sirvió de vitrina para empresas de alimentos que aprovecharon el evento para promocionar sus productos. Impulsadoras con pelucas coloridas repartían muestras gratuitas entre el público, sumándose al ambiente festivo que dominó las calles de Quito la noche del 9 de noviembre de 2025.

Así, el espectáculo musical se convirtió también en un encuentro gastronómico, donde los aromas del maíz, el queso, el café y la colada morada se mezclaron con la emoción de los fanáticos que aguardaban ver a la artista colombiana.

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