Rusia ha confirmado que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió pruebas de COVID-19 al presidente ruso, Vladimir Putin, durante la pandemia, según información revelada en el libro del periodista Bob Woodward. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que durante ese período, «todos los países intentaban intercambiarse algún tipo de ayuda».
Peskov explicó en una rueda de prensa que, en el contexto de escasez de suministros, Rusia envió un lote de ventiladores pulmonares a Estados Unidos y recibió a cambio varias muestras de tests de COVID-19. «Los primeros tests funcionaban mal», señaló, lo que llevó a muchas naciones a buscar asistencia mutua.
Según Woodward, Putin, preocupado por la propagación del virus, aceptó los suministros, pero sugirió a Trump que mantuviera en secreto el envío del equipo médico a Moscú. En su libro, Woodward también afirma que Trump y Putin continuaron en contacto después de que Trump dejó la presidencia en 2021, citando al menos siete llamadas telefónicas entre ambos.
No obstante, Peskov desmintió esta afirmación, afirmando que «no es verdad, eso no ocurrió». Además, Rusia criticó recientemente los comentarios de la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, quien había declarado que no se reuniría con Putin para discutir el conflicto en Ucrania a menos que hubiera representación de Kiev.
Harris subrayó que, de estar Trump en la presidencia, «Putin estaría sentado en Kiev ahora mismo», insinuando que la postura de Trump sobre la situación es una forma de capitulación. «Él dice: ‘Oh, puedo acabar con esto el primer día’. ¿Saben lo que significa eso? Es una capitulación», insistió la vicepresidenta.

