Una multitud de fieles se congrega en la Plaza y la Basílica de San Pedro para rendir homenaje final al Papa Francisco, en una despedida que quedará grabada en la historia de la Iglesia Católica. Desde tempranas horas, miles de personas comenzaron a llegar al Vaticano, generando largas filas y un ambiente de recogimiento, oración y emoción.
El cuerpo del Sumo Pontífice reposa en la Basílica vaticana, donde permanecerá expuesto durante varios días para permitir que fieles de todo el mundo puedan ofrecer sus respetos. Según estimaciones del Vaticano, se espera que más de 200.000 personas visiten el lugar en los próximos días, en lo que se anticipa como una de las mayores concentraciones religiosas del año.
La ciudad de Roma se encuentra completamente volcada en la organización de esta histórica ceremonia. Fuerzas de seguridad, voluntarios de protección civil, autoridades eclesiásticas y servicios sanitarios han desplegado un operativo especial para garantizar la seguridad de los asistentes y facilitar el acceso ordenado a la basílica.
El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, expresó que se han preparado zonas de tránsito restringido y se reforzó el transporte público. “Estamos viviendo un momento de profunda emoción colectiva. Roma está recibiendo a peregrinos con el corazón abierto”, señaló.
Desde América Latina hasta Asia, creyentes de distintos continentes han comenzado a llegar a la capital italiana. Muchos portan banderas, rosarios y fotografías del Papa Francisco, quien durante su pontificado fue reconocido por su cercanía con la gente, su estilo pastoral y su constante llamado a la paz y la justicia social.
La ceremonia oficial de despedida será presidida por el cardenal decano Giovanni Battista Re, acompañado de decenas de obispos, cardenales y representantes de distintas religiones. El acto incluirá oraciones multilingües, cánticos y lecturas en homenaje a la vida y legado del primer Papa latinoamericano.
El Papa Francisco, nacido Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires, ejerció su pontificado durante más de una década y dejó una huella profunda en temas como la ecología, la migración y el diálogo interreligioso. Su muerte ha generado manifestaciones de duelo en todo el planeta, así como mensajes de condolencias de líderes políticos y religiosos.

