El riesgo país de Ecuador registró una notable baja tras la finalización del paro indígena que mantuvo bloqueadas varias vías de la Sierra durante casi un mes. Este indicador, que refleja la percepción del mercado internacional sobre la capacidad de un país de cumplir con sus obligaciones financieras, pasó de 806 puntos, en el último día de la paralización, a 759 puntos al retomarse las actividades económicas en las zonas afectadas este jueves 23 de octubre de 2025.
El paro indígena, convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) desde el 22 de septiembre, generó interrupciones significativas en el transporte y la producción regional. La medida fue una respuesta a la eliminación del subsidio al diésel, detonante principal de las protestas. Durante el desarrollo de estas manifestaciones, el riesgo país del Ecuador subió más de 134 puntos, lo que representa un incremento del 20 % desde el 15 de septiembre, alcanzando niveles superiores a los 800 puntos.
Antes del paro, el indicador ya había experimentado un aumento tras la supresión del subsidio al diésel, que lo había situado en 672 puntos. Esta volatilidad refleja la sensibilidad del mercado frente a factores sociales y políticos que afectan la estabilidad económica del país.
“Con la retirada de los manifestantes y la normalización de las actividades en la Sierra, se observa una recuperación de la confianza de los inversionistas internacionales, lo que permite que el riesgo país retome su tendencia descendente”, explican analistas financieros.
Históricamente, el riesgo país ecuatoriano ha mostrado una alta fluctuación. Tras la crisis política durante el gobierno de Guillermo Lasso, que incluyó la muerte cruzada y elecciones anticipadas en 2023, el indicador llegó a superar los 2.000 puntos básicos, reflejando un periodo de incertidumbre prolongada en la economía nacional. Desde entonces, se había registrado una disminución sostenida hasta la reciente escalada por el paro indígena.
Con la normalización de la movilidad y la reactivación de actividades económicas, se espera que el riesgo país mantenga su descenso, beneficiando la percepción de Ecuador en los mercados internacionales y facilitando condiciones más favorables para la inversión extranjera y el financiamiento soberano.
Este descenso también se interpreta como un indicador de que la economía del país comienza a estabilizarse tras los episodios de tensión social y política, aunque los analistas advierten que la recuperación completa dependerá de la continuidad de políticas públicas que fortalezcan la confianza y reduzcan la exposición a conflictos similares en el futuro.

