Rusia ha presentado esta semana su arma submarina más avanzada, el dron nuclear Poseidon, un vehículo capaz de viajar miles de kilómetros bajo el océano y desatar devastación radiológica cerca de costas enemigas. Según anunció el presidente Vladimir Putin, la prueba inicial fue exitosa y el dron, propulsado por un reactor nuclear miniaturizado, completó su misión sin precedentes.
El Poseidon no es un torpedo convencional. Con dimensiones similares a un autobús, puede desplazarse a velocidades de hasta 200 km/h y operar a profundidades cercanas a los 1.000 metros, mucho más profundas que cualquier torpedo estándar. Su reactor nuclear le otorga un rango prácticamente ilimitado, permitiendo que pueda recorrer océanos enteros y llegar a objetivos estratégicos sin necesidad de reabastecimiento.
Putin destacó que el reactor del Poseidon es 100 veces más pequeño que los utilizados en submarinos tradicionales, pero que la potencia de su ojiva nuclear supera ampliamente a la del Sarmat, el misil balístico intercontinental más avanzado de Rusia. Según medios rusos, el objetivo del Poseidon es detonar cerca de puertos estratégicos y generar un tsunami radiactivo, aunque expertos occidentales cuestionan que un ensayo submarino pueda producir olas de gran magnitud a largas distancias.
Lo que sí se considera un hecho es que una explosión de varios megatones en aguas poco profundas podría contaminar sedimentos, costas y cuerpos de agua durante décadas, afectando tanto al medio ambiente como a la población cercana.
El anuncio del Poseidon se produce apenas tres días después de que Rusia reportara una prueba exitosa del misil de crucero Burevestnik, también propulsado por energía nuclear. Putin vinculó ambos sistemas a la necesidad de garantizar una respuesta inmediata ante cualquier ataque sorpresa, presentándolos como armas imposibles de interceptar con los escudos antimisiles actuales.
El Poseidon está diseñado para ser transportado por el submarino K-329 Belgorod, entregado en 2022, y se espera que otro sumergible especializado, el Khabarovsk, entre en servicio próximamente. No obstante, analistas internacionales advierten que Moscú no ha publicado pruebas independientes sobre las capacidades reales del dron: no hay datos de telemetría, imágenes de lanzamiento ni confirmación de que pueda navegar con precisión miles de kilómetros o evadir sensores submarinos costeros.
Además, el Poseidon queda fuera de tratados de control de armas, como el New START, complicando futuras negociaciones y planteando serias dudas sobre la proliferación de armas diseñadas para contaminar intencionalmente territorios costeros. Su existencia subraya una nueva dimensión de la guerra nuclear submarina, aumentando la preocupación global por la seguridad marítima y la estabilidad estratégica.

