El proceso de reforma a la jubilación patronal en Ecuador avanza hacia su etapa decisiva. El Consejo Nacional de Trabajo y Salarios (CNTS) ya recibió el informe final de las mesas de diálogo virtuales organizadas por el Ministerio del Trabajo, y la titular de esa cartera, Ivonne Núñez, prevé que el proyecto de reforma al Código del Trabajo se concrete antes de que termine diciembre.
El objetivo de la reforma es modificar el artículo 216 del Código del Trabajo, que otorga el derecho a jubilación patronal a quienes cumplan 25 años de servicio en la misma empresa. Actualmente, quienes tienen entre 20 y 25 años y son despedidos intempestivamente reciben una jubilación proporcional según el artículo 188.
En abril, el ministerio presentó una propuesta que plantea la creación de un fondo contributivo administrado por el Biess, con aportes tanto de empleadores como de trabajadores. Este fondo sería acumulativo y portable, aplicable a nuevas contrataciones, y reemplazaría el esquema actual, que se basa en el 5 % del promedio salarial de los últimos cinco años multiplicado por los años de servicio.
Según Núñez, el debate se centra en si se debe modificar o eliminar el artículo 216, pues Ecuador es el único país donde coexiste una doble jubilación: la patronal y la del IESS. Aclaró que la reforma no afectará la jubilación del IESS, ya que esta es independiente de los aportes patronales.
Entre julio y agosto se realizaron seis mesas de diálogo virtuales con 273 participantes, incluyendo representantes empresariales, gremios laborales, técnicos del IESS y Biess, académicos y exministros. En esos encuentros se analizaron varios modelos de capitalización individual y se concluyó que existen dos rutas principales: mantener el aporte exclusivo del empleador o crear un sistema compartido de aportes entre trabajadores y empresas que se canalice a través de un fideicomiso.
Uno de los puntos más críticos es la baja cobertura del sistema actual. Solo el 4 % de los trabajadores que cumplen 25 años en una misma empresa recibe jubilación patronal. En cifras, se trata de 34.000 personas, de las cuales el 3 % pertenece al sector público y apenas el 1 % al privado, equivalente a 3.400 trabajadores. Núñez destacó que “es un grupo muy reducido, no más de 3.000 empleados, los que efectivamente alcanzan este beneficio”.
Por su parte, Cristóbal Buendía, procurador de la Federación de Trabajadores Públicos y Privados del Ecuador (FTPP), señaló que todos los sectores coincidieron en que la jubilación patronal “no es un derecho efectivo”, pues muy pocos logran acceder a ella. Por ello, los participantes propusieron un fondo de ahorro individual administrado por el IESS, alimentado por aportes mensuales que no generen cargas excesivas a las empresas.
La ministra Núñez resaltó que el reto está en equilibrar el beneficio laboral con la estabilidad del empleo. Explicó que, en muchos casos, las empresas optan por desvincular a trabajadores antes de que cumplan los 20 años para evitar la obligación de jubilación patronal.
En las mesas se recibieron propuestas formales de empleadores y trabajadores. La Cámara de Industrias, Producción y Empleo (Cipem) propuso un fondo de aportes en partes iguales entre trabajadores y empleadores, calculado sobre el salario. Si el trabajador deja la empresa antes de cumplir los 25 años, el fondo se reembolsaría proporcionalmente a ambas partes.
La empresa Logaritmo, en cambio, planteó reformar el Acuerdo Ministerial 0099, ajustando la fórmula de cálculo a la normativa técnica actuarial vigente y descontando del monto final los aportes patronales y fondos de reserva ya pagados al IESS. Sin embargo, la ministra advirtió que esta propuesta implicaría cambios en la Ley de Seguridad Social, lo cual no está previsto en la actual reforma.
Desde el lado de los trabajadores, organizaciones como la Cedocut, Ceosl, UGTE y el FUT propusieron mantener la jubilación patronal como un derecho adquirido, financiado con un aporte exclusivo del 10 % del empleador al IESS, en un fondo destinado únicamente a esta prestación.
En términos generales, el informe de las mesas de diálogo identifica amplios consensos sobre la necesidad de una reforma estructural, con criterios de equidad, sostenibilidad y portabilidad. Las conclusiones principales fueron:
- La jubilación patronal actual genera despidos antes de los 20 años de servicio.
- El nuevo sistema debe respetar los derechos laborales adquiridos.
- La portabilidad del fondo es esencial para garantizar la continuidad del beneficio.
- Los aportes deben ser mensuales, sostenibles y transparentes.
- La coexistencia de jubilación patronal y del IESS debe verse como una complementación previsional que fortalezca la pensión final.
La reforma, prevista para debatirse en la Asamblea antes de fin de año, busca modernizar el sistema de protección laboral ecuatoriano sin eliminar derechos, pero asegurando su viabilidad en el tiempo.

