El exmandatario Rafael Correa ha rechazado categóricamente la reciente alerta emitida por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Ecuador, la cual advertía sobre un posible atentado terrorista contra el presidente electo Daniel Noboa. Según Correa, esta alerta no es más que una “maniobra” del gobierno para desviar la atención pública del presunto “megafraude electoral” denunciado por su movimiento, Revolución Ciudadana (RC), tras los resultados de la segunda vuelta celebrada el 13 de abril de 2025.
“Este tipo de anuncios buscan crear una cortina de humo frente a lo que realmente está pasando: un fraude electoral monumental del que el país entero debe hablar”, manifestó Correa desde el exterior, donde reside actualmente.
La controversia surge tras la filtración de un mensaje confidencial de inteligencia militar, difundido el 18 de abril, que activó un estado de alerta máxima en el país, citando posibles amenazas terroristas vinculadas con actores internacionales, en el marco postelectoral.
Por su parte, Luisa González, excandidata presidencial por el mismo movimiento, ha advertido sobre lo que califica como una posible persecución política contra miembros de Revolución Ciudadana. Asegura que existe una “lista negra” dentro del sistema de Migración del Ecuador, supuestamente diseñada para dar seguimiento y restringir la movilidad de los dirigentes afines al correísmo.
“Tenemos conocimiento de que se están emitiendo alertas migratorias sin base legal alguna para intimidar a quienes levantamos la voz ante el fraude”, denunció González en redes sociales.
Estas declaraciones han encendido el debate en la escena política nacional, en medio de un clima marcado por la tensión entre los distintos bloques que participaron en la contienda electoral. Mientras tanto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) se encuentra en la fase final de revisión del escrutinio para proclamar los resultados oficiales, y el Gobierno de Noboa insiste en la existencia de amenazas reales contra la seguridad del Estado.
A medida que avanza el calendario postelectoral, tanto la oposición como el oficialismo refuerzan sus discursos en una batalla comunicacional que promete continuar en los tribunales y en las calles.
