Por qué la gripe afecta más a los adultos mayores y cómo fortalecer su sistema inmunológico

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A casi seis años del inicio de la pandemia de COVID-19, los especialistas vuelven a poner atención en otro virus que cada año provoca cientos de miles de muertes: la influenza. En ambos casos, los adultos mayores representan el grupo más vulnerable.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la influenza causa entre 300.000 y 650.000 muertes anuales, y entre el 70 % y 90 % de esas víctimas son personas mayores de 65 años. Para 2050, se estima que los adultos mayores superarán los 1.600 millones en el mundo, lo que equivale al 20 % de la población global.

El desafío, señalan los expertos, será ofrecer una mejor protección frente a los virus respiratorios, que provocan cuadros graves en una población cada vez más envejecida.


La proteína que agrava las infecciones: el rol de ApoD

Un estudio liderado por la Universidad de Nottingham (Reino Unido) y publicado en la revista PNAS descubrió que las personas mayores producen niveles elevados de una proteína llamada apolipoproteína D (ApoD). Esta sustancia, involucrada en los procesos de metabolismo e inflamación, limita la respuesta antiviral del cuerpo ante infecciones como la gripe.

“El envejecimiento es un factor de riesgo determinante en las muertes relacionadas con la influenza”, explica Kin-Chow Chang, investigador de la Universidad de Nottingham. “A medida que la población envejece, necesitamos entender por qué los pacientes mayores sufren con mayor gravedad este tipo de infecciones”.

El estudio, que utilizó modelos animales y muestras de tejido pulmonar humano, demostró que la producción excesiva de ApoD genera daños en los tejidos pulmonares y reduce la respuesta inmune protectora, lo que agrava los cuadros gripales.

Chang sugiere que esta proteína podría convertirse en un objetivo terapéutico para desarrollar tratamientos que reduzcan la mortalidad por gripe en ancianos. “Existe una oportunidad para mejorar la atención de los adultos mayores con inhibidores de ApoD”, afirma el investigador.


Cuidar al sistema inmunológico con nutrición y chequeos regulares

La doctora Gabriela Altamirano Vergara, especialista en geriatría, recuerda que con la edad el cuerpo pierde eficiencia en sus mecanismos de defensa. “El sistema inmunológico se debilita, y la tos —una de las principales respuestas de protección— se vuelve menos efectiva debido a la pérdida de masa y fuerza muscular”, explica.

Por ello, el doctor Aldo Guevara D’Aniello, geriatra y gerontólogo, recomienda que la alimentación del adulto mayor priorice las proteínas: carnes, granos, huevos (especialmente de codorniz) y leche. “Una dieta rica en proteínas es esencial para prevenir gripes y resfriados. Además, los cítricos, el jengibre y suplementos que fortalezcan la inmunidad son aliados reales, no mitos”, asegura.

Ambos especialistas coinciden en que, ante los primeros síntomas gripales, los mayores deben consultar a un médico. Una infección leve puede transformarse en neumonía si no se trata a tiempo. También recomiendan chequeos médicos anuales y controles semestrales a partir de los 65 años.


Prepararse para futuras pandemias

El profesor Chang advierte que una nueva pandemia es inevitable. “Después de la influenza de 2008 y del COVID-19, sabemos que el riesgo es constante”, señala. Para reducir su impacto, propone fortalecer la vigilancia epidemiológica internacional, crear infraestructuras nacionales para la producción de vacunas y apoyar la investigación de antivirales de amplio espectro.

El mensaje es claro: la combinación de una población envejecida y una nueva ola viral podría ser devastadora si no se mejora la prevención. La clave está en fortalecer el sistema inmune mediante una buena nutrición, atención médica regular y políticas de salud pública enfocadas en los adultos mayores.

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