Plagas amenazan al cultivo de plátano: productores alertan pérdida de hasta 20.000 hectáreas por moko en Ecuador

ECONOMÍA

Una grave amenaza fitosanitaria pone en riesgo la producción de plátano en Ecuador. Según datos oficiales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), cerca de 900 hectáreas han sido afectadas por plagas —en especial por el moko bacteriano— en cinco provincias del país. Sin embargo, productores del sector aseguran que la situación es mucho más crítica y que la afectación real podría superar las 20.000 hectáreas.

La provincia de Manabí es la más golpeada, con más de 350 hectáreas comprometidas por la enfermedad. Le siguen Los Ríos, Guayas, Esmeraldas y El Oro, zonas tradicionalmente productoras de musáceas. El moko es una plaga bacteriana altamente agresiva que puede destruir una plantación en semanas y que no tiene cura, por lo que las fincas afectadas deben ser erradicadas para evitar su propagación.

“El problema es más serio de lo que dicen las cifras. En nuestra zona hemos tenido que talar hectáreas enteras”, manifestó un representante de los agricultores de El Carmen (Manabí), quien pidió no ser identificado. Los productores denuncian que la falta de asistencia técnica y financiamiento para aplicar protocolos de bioseguridad ha favorecido la expansión de la plaga.

Desde el MAG se indicó que se están implementando medidas de control, capacitación técnica a los agricultores, vigilancia fitosanitaria y monitoreos permanentes para evitar la expansión del moko y otras plagas como la sigatoka negra y nematodos, que también afectan al cultivo. Sin embargo, reconocen que los recursos son limitados y que la colaboración del sector privado es clave para contener la emergencia.

Ecuador es uno de los principales exportadores de plátano en América Latina, y el impacto de estas enfermedades no solo afecta al mercado interno, sino también al comercio exterior. La pérdida de áreas productivas compromete la generación de empleo rural y los ingresos de miles de familias que dependen directamente del cultivo.

Frente a esta situación, gremios agrícolas piden al Gobierno declarar en emergencia fitosanitaria las zonas afectadas y destinar fondos para erradicación, recuperación de suelos, reposición de plantas y vigilancia. También solicitan acceso a créditos flexibles y campañas educativas para prevenir nuevos brotes.

La propagación del moko, que se transmite a través de herramientas contaminadas, insectos o agua, exige un control riguroso. Si no se contiene a tiempo, podría replicar situaciones como la del fusarium raza 4 en otros países, que ha devastado cultivos enteros.

Las próximas semanas serán determinantes para frenar el avance de las plagas y evitar que el daño se extienda a nuevas zonas productivas. Mientras tanto, el sector musáceo se mantiene en alerta.

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