En un incidente preocupante ocurrido en Guayaquil, el periodista boliviano José Azeñas fue víctima de un asalto cerca del Estadio Monumental, en donde se llevaría a cabo el partido entre Ecuador y Bolivia el jueves 14 de noviembre. Azeñas, quien había llegado a la ciudad para cubrir el evento deportivo, fue amenazado con una navaja y despojado de su celular por dos delincuentes. El propio periodista relató la experiencia a través de un video publicado en la red social X (anteriormente conocida como Twitter), el 13 de noviembre.
El incidente ocurrió en una zona cercana al estadio, en la Avenida Barcelona, cuando Azeñas se encontraba grabando imágenes y videos para enviar a su país, Bolivia. Según relató el periodista, no estaba familiarizado con la peligrosidad del área, lo que hizo que fuera un objetivo fácil para los delincuentes.
Relato de la víctima: El asalto y la sorpresa de Azeñas
En el video, Azeñas explica cómo los asaltantes se acercaron a él de forma repentina, uno de ellos portando una navaja. «Me dijeron: ‘Dame tu celular’, y no supe cómo reaccionar», comentó el periodista, visiblemente afectado por el robo. Los ladrones le exigieron entregar el teléfono móvil y, tras obtenerlo, se subieron rápidamente a una moto y se dieron a la fuga.
Azeñas expresó su sorpresa al darse cuenta de que no le habían robado otros objetos personales como sus tarjetas o documentos importantes. “Al principio, estaba en shock, pero luego me di cuenta de que solo me robaron el teléfono. Lo más importante es que no me quitaron los documentos que podrían haberme causado más problemas”, explicó el periodista. Sin embargo, el robo dejó al comunicador en un estado de alerta, ya que se encontraba en un entorno desconocido.
Reacciones ante el asalto: Solidaridad y disculpas del pueblo ecuatoriano
Tras el asalto, el periodista Andrés Ponce, quien difundió el video en redes sociales, ofreció disculpas a Azeñas en nombre del pueblo ecuatoriano. «No es algo que nos alegra ver, cómo están las cosas en el país. De verdad, disculpas por todo esto que está pasando», dijo Ponce, quien expresó su solidaridad con el colega afectado por la violencia.
El caso de Azeñas pone en evidencia los problemas de seguridad que persisten en algunas zonas de Guayaquil, especialmente en áreas cercanas a puntos de alto tráfico, como el Estadio Monumental, donde se esperaban miles de aficionados para el partido entre Ecuador y Bolivia. Aunque el periodista boliviano logró salir ileso físicamente del incidente, la experiencia subraya los riesgos que enfrentan los periodistas y turistas en determinadas zonas del país.
Un panorama de inseguridad en Guayaquil: Preocupación por la violencia en la ciudad
Este asalto es solo uno de los numerosos incidentes de violencia que han afectado a Guayaquil en los últimos años. La ciudad, que ha sido escenario de varios casos de delincuencia, enfrenta una creciente ola de robos y asaltos, especialmente en áreas cercanas a eventos públicos y zonas comerciales. Los habitantes y visitantes de la ciudad se han visto expuestos a un nivel elevado de inseguridad, lo que ha generado preocupación tanto en la ciudadanía como en las autoridades locales.
A pesar de los esfuerzos para mejorar la seguridad en la ciudad, como el aumento de patrullajes y la implementación de medidas preventivas, la delincuencia sigue siendo un problema importante en Guayaquil. El robo a Azeñas es un recordatorio de los desafíos que enfrenta la ciudad en términos de seguridad y de la necesidad de implementar estrategias más efectivas para combatir la violencia.
La importancia de la protección a los periodistas en Ecuador
El asalto también resalta la vulnerabilidad de los periodistas, quienes a menudo cubren eventos en condiciones de riesgo. Azeñas, al igual que otros periodistas en Ecuador, debe enfrentarse no solo a los desafíos profesionales de su labor, sino también a los peligros asociados con la violencia en las calles. Es fundamental que se tomen medidas para garantizar la seguridad de los comunicadores y de aquellos que, como Azeñas, viajan a cubrir eventos deportivos y culturales en el país.
Afortunadamente, el periodista no sufrió lesiones físicas graves y pudo contar su experiencia con la ayuda de la comunidad de periodistas y otros ciudadanos preocupados por la situación. Sin embargo, la inseguridad sigue siendo un tema urgente que requiere una respuesta contundente por parte de las autoridades para proteger tanto a los ciudadanos como a los trabajadores de los medios de comunicación.

