Entre desencuentros y promesas incumplidas: Pachakutik se queda fuera de la directiva de la Asamblea Nacional
La sesión inaugural de la nueva Asamblea Nacional, celebrada el miércoles 14 de mayo, marcó el arranque del periodo legislativo 2025-2029. Aunque el gobierno de Daniel Noboa logró asegurar las posiciones más importantes —la presidencia de la Asamblea y la primera vicepresidencia— no logró cerrar acuerdos clave con algunas bancadas aliadas, como Pachakutik, lo que generó molestias internas y rompimientos silenciosos.
El Ejecutivo, a través de su bancada oficialista Acción Democrática Nacional (ADN), consiguió elegir a Niels Olsen como presidente de la Asamblea Nacional y a Mishell Mancheno como primera vicepresidenta. Sin embargo, más allá de este logro, el oficialismo no supo consolidar un pacto político integral que incluyera a sus aliados, dejando fuera de los cargos directivos a importantes fuerzas como Pachakutik.
Una oportunidad perdida para Pachakutik
Las expectativas de Pachakutik eran claras: lograr al menos una vicepresidencia o una vocalía en el Consejo de Administración Legislativa (CAL). No obstante, sus aspiraciones se desvanecieron en medio de negociaciones incompletas y supuestas «traiciones» internas. Algunos de sus miembros expresaron, en privado, su descontento por la falta de coordinación y por lo que consideraron un incumplimiento de los compromisos preestablecidos.
La jornada, que se extendió por varias horas, sirvió también para elegir solo a dos de los cuatro vocales del CAL. El proceso evidenció que, aunque ADN tiene capacidad de maniobra política, aún enfrenta dificultades para tejer alianzas sólidas con otras fuerzas, lo que podría afectar su gobernabilidad a futuro.
Divisiones internas y señales de advertencia
La falta de representación de Pachakutik en los espacios de poder de la Asamblea ha generado tensiones internas dentro de la agrupación, donde algunos consideran que el gobierno utilizó sus votos para asegurar sus intereses sin cumplir con las contrapartes prometidas. La situación también ha encendido las alarmas entre otros potenciales aliados, que ven con cautela el cumplimiento de futuras negociaciones.
Este tropiezo temprano en la formación del nuevo poder legislativo deja en evidencia que, aunque el oficialismo tiene músculo político, también puede enfrentar consecuencias si no mantiene el equilibrio entre promesas y acciones. En un escenario de fragmentación política como el actual, cada voto cuenta, y la pérdida de confianza de aliados estratégicos puede tener un alto costo.
