Una nueva enfermedad de origen aún desconocido ha provocado la muerte de al menos 79 personas en la República Democrática del Congo (RDC), según lo informado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los casos se han concentrado en la provincia de Kwango, en el oeste del país, cerca de la frontera con Angola. Las autoridades sanitarias locales también han reportado más de 370 personas afectadas por este brote desde que comenzó el 24 de octubre de 2024.
La OMS, que ya se encuentra investigando el brote en el terreno, está trabajando junto con las autoridades congoleñas para entender la naturaleza y el alcance de la enfermedad. Según Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, se ha enviado un equipo de expertos a la zona para recolectar muestras y llevar a cabo las investigaciones pertinentes en los laboratorios. «Estamos colaborando con las autoridades nacionales para seguir de cerca la evolución del brote y determinar su origen», explicó Jasarevic.
Los síntomas de la enfermedad son alarmantes e incluyen fiebre, dolores de cabeza intensos, secreción nasal, tos, dificultad para respirar y anemia. La rápida propagación de estos síntomas y la gravedad de los casos plantean un desafío considerable para los sistemas de salud locales, que ya enfrentan presiones debido a otros brotes en el país.
Además del brote misterioso, la República Democrática del Congo está lidiando con un aumento en los casos de mpox (antes conocida como viruela símica), que ha alcanzado más de 47,000 casos sospechosos y cerca de 1,000 muertes. Este brote de mpox obligó a la OMS a declarar una emergencia internacional en agosto de este año, situación que sigue vigente debido a la persistencia de la enfermedad.
El gobierno congoleño, en colaboración con la OMS, está tomando medidas para contener ambos brotes, aunque la falta de un diagnóstico claro para la enfermedad desconocida dificulta las estrategias de respuesta. Las autoridades locales están instando a la población a reportar rápidamente cualquier síntoma relacionado y a seguir las recomendaciones sanitarias.
Este nuevo brote subraya la continua vulnerabilidad de la RDC frente a enfermedades infecciosas, particularmente en zonas rurales y remotas, donde los recursos médicos son limitados. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la situación, esperando que los estudios en curso proporcionen más información sobre el agente causante y las posibles vías de transmisión de esta enfermedad misteriosa.

