Jeremy Mathías, un niño de 11 años que resultó gravemente herido durante un tiroteo ocurrido en el norte de Guayaquil, fue sometido a una operación para extraer una bala alojada en su cabeza. Actualmente, el menor se encuentra en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital privado de esa ciudad, donde su estado es delicado pero bajo constante vigilancia médica.
El incidente ocurrió la mañana del pasado viernes, cuando Jeremy se dirigía junto a su padre a una cita médica en una vía principal cercana al sector de Urdesa. Según reportes, el niño fue víctima colateral de un enfrentamiento armado que se desató inesperadamente en la zona, dejando a varias personas afectadas.
La familia del menor ha solicitado a la comunidad continuar con oraciones y mensajes de apoyo para favorecer la recuperación de Jeremy. “Estamos esperanzados en que tras la operación, poco a poco nuestro hijo pueda mejorar”, manifestó un familiar cercano, quien también agradeció la atención médica especializada que se le está brindando.
Este caso pone en evidencia la creciente preocupación por la violencia en áreas urbanas de Guayaquil, donde hechos como balaceras y enfrentamientos armados afectan no solo a los involucrados directos, sino también a personas inocentes y familias enteras. La Policía Nacional y las autoridades locales han reforzado los patrullajes en el sector y trabajan para esclarecer el origen del tiroteo.
Según estadísticas recientes, la ciudad ha registrado un aumento en hechos violentos con armas de fuego durante el primer semestre de 2025, lo que genera un llamado urgente para implementar medidas de prevención más efectivas que garanticen la seguridad de la población.
Mientras tanto, la comunidad permanece atenta al estado de salud de Jeremy, quien lucha por recuperarse tras un ataque que cambió su vida y la de sus seres queridos en cuestión de segundos.
