Un nuevo golpe al narcotráfico internacional fue asestado por las autoridades de Panamá, quienes incautaron 7.000 paquetes de droga provenientes de Ecuador. El hallazgo se produjo en una terminal portuaria ubicada en Colón, donde efectivos de la Policía Nacional panameña, en coordinación con el Ministerio Público y otros organismos de control, desplegaron una operación de inspección que permitió identificar el cargamento ilegal.
La droga, que estaba oculta en un contenedor de carga que tenía como destino final el puerto de Amberes, en Bélgica, fue encontrada distribuida en paquetes con forma de ladrillo. Las envolturas estaban marcadas con siglas como “LDN” y “MSC”, las cuales son comúnmente utilizadas por bandas criminales para identificar rutas, cargamentos o propietarios dentro del sistema de tráfico transnacional.
Según fuentes oficiales, esta incautación es una de las más significativas registradas en lo que va del año en la región, debido a la magnitud del cargamento y su origen. La ruta Ecuador–Europa, especialmente hacia puertos como Amberes y Róterdam, se ha convertido en un corredor clave para el envío de cocaína hacia el continente europeo, según informes de agencias internacionales de seguridad.
Las autoridades ecuatorianas han sido notificadas del decomiso, y se prevé una colaboración binacional para rastrear el origen del envío. La Fiscalía de Ecuador y unidades especializadas de la Policía Nacional iniciaron indagaciones para determinar desde qué puerto ecuatoriano salió el contenedor y qué empresa figura como remitente.
“Estamos enfrentando un modelo de crimen organizado transnacional que aprovecha nuestras rutas comerciales y puertos para enviar grandes cantidades de droga hacia Europa”, advirtió una fuente de seguridad panameña citada por medios locales. Añadió que los esfuerzos conjuntos con Ecuador buscan frenar el uso de sus instalaciones logísticas por parte de carteles internacionales.
En lo que va de 2025, Ecuador ha reportado el decomiso de más de 120 toneladas de droga, cifra que refleja tanto el aumento del tráfico como la intensificación de los operativos. Sin embargo, este nuevo caso evidencia la necesidad de reforzar los controles portuarios y las alianzas internacionales para frenar el avance del narcotráfico en el corredor Pacífico–Atlántico.
