Mujer rusa vivió nueve meses en una cueva de India con sus hijas tras tragedia familiar

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Un niño descalzo y de cabello rubio fue visto recientemente vagando por un bosque cercano a Gokarna, una ciudad turística en la costa oeste de India con poco más de 25.000 habitantes. Lo que parecía un hallazgo inocente llevó a un descubrimiento sorprendente: su madre, la rusa Nina Kutina, de 40 años, y sus dos hijas, de cinco y seis años, habían estado viviendo en una cueva durante nueve meses.

Según Kutina, la familia eligió la cueva para conectarse con la naturaleza y como una forma de lidiar con el luto tras la muerte de su hijo mayor, Dmitry, en un accidente de tráfico en Goa en septiembre de 2024. “Nunca habíamos vivido en una cueva”, dijo a la BBC, explicando que la experiencia fue un nuevo capítulo en un estilo de vida que ya había incluido bosques, selvas y costas en diferentes países.

El hijo menor de Kutina, Luchezar, estaba temporalmente con un amigo en Arambol, un estado vecino, donde asistía a la escuela, mientras su madre y hermanas se adaptaban a la vida en la cueva. La familia permaneció en un entorno natural, cercano a Gokarna, donde podían comprar fruta y mantener un estilo de vida vegetariano para sus hijas, quienes nunca consumieron carne y, según Kutina, nunca se enfermaron durante su estancia en la naturaleza.

Para hacer la cueva habitable, Kutina construyó camas con tablones, colocó esteras en el suelo y decoró el lugar con artesanías hechas por ella misma y sus hijas. La policía local, al encontrar a la familia, señaló que parecía “cómoda”, pero advirtió sobre los riesgos de vivir en un bosque: serpientes, animales salvajes y deslizamientos de tierra durante la temporada de lluvias. A través de su canal de Telegram, Kutina respondió: “Ninguna serpiente nos ha hecho daño jamás. Ningún animal nos ha atacado. Durante muchos años, solo hemos temido a los humanos”.

Debido a que sus documentos de inmigración habían expirado, las autoridades indias internaron a Kutina y sus hijas en un centro de migración. La mujer explicó que tras la muerte de su hijo mayor no tuvo fuerzas para completar los trámites requeridos. Tras meses de detención, la familia regresó a Rusia en septiembre, reencontrándose con un mundo que habían dejado atrás.

Kutina nació en Leningrado (hoy San Petersburgo), estudió en Krasnoyarsk y, durante los últimos 15 años, vivió en diversos países, incluyendo Ucrania, Tailandia, Malasia, Indonesia, Sri Lanka, Costa Rica, Nepal y finalmente India. Se licenció en Educación, trabajó como diseñadora de interiores en Moscú y buscó una vida más saludable y cercana a la naturaleza para sus hijos.

Durante su estancia en India, incluso enseñaba dibujo, escultura y punto a través de su canal de Telegram “PecheRNaYa ZhizN” (Vida en la Cueva). Un conocido, Vasily Kondrashov, relató que Nina construyó habitaciones improvisadas entre las raíces de árboles tropicales, con áreas de juego, una hoguera y un pequeño arroyo que formaba una piscina natural. “Entre las raíces gigantes de un árbol tropical, Nina creó un hogar seguro y funcional para sus hijos”, recordó Kondrashov.

Kutina denunció que las condiciones del centro de detención donde fue internada eran mucho peores que la cueva. Afirmó que el personal le robó comida y pertenencias, y que nunca le devolvieron las cenizas de su hijo. La BBC confirmó que las autoridades indias investigan las acusaciones, señalando que se han solicitado informes de funcionarios de alto rango en los distritos involucrados.

Tras regresar a Rusia, Kutina decidió educar a sus hijas en casa y planea continuar su estilo de vida en armonía con la naturaleza, mientras gestiona nuevos documentos para viajar y vivir nuevas aventuras junto a sus hijos.

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