La ministra de Educación, Deporte y Cultura, Alegría Crespo, aseguró que la violencia en las instituciones educativas del Ecuador no es un fenómeno generalizado, sino puntual y focalizado en zonas específicas del país. Según la funcionaria, el 48 % de los casos reportados se concentran en Guayaquil, Durán y Samborondón, dentro de la denominada Zona 8.
Durante una entrevista con EL UNIVERSO, Crespo destacó que el ministerio trabaja en coordinación con el Ministerio del Interior para fortalecer la seguridad de la comunidad educativa. “Estamos frente a un desafío histórico. La seguridad es vital para continuar con el proyecto educativo nacional”, expresó.
La autoridad explicó que, a través del programa Comunidades Educativas Seguras y Protectoras, implementado hace año y medio, se ha beneficiado a casi 500.000 estudiantes de 365 instituciones educativas. El plan contempla ampliar su cobertura a 421 planteles en cantones priorizados por altos índices de violencia.
Crespo subrayó que, durante el primer semestre de aplicación del programa, se logró una reducción del 30 % en eventos peligrosos, lo que demuestra la efectividad del modelo. Las acciones incluyen patrullajes policiales permanentes, capacitación en prevención, instalación de cámaras de seguridad y trabajo articulado con ECU-911, municipios y organismos internacionales como Unicef.
“Los estudiantes deben conocer los canales de comunicación con la Policía Nacional y saber cómo actuar ante una situación de riesgo”, añadió la ministra. Además, se han implementado botones de seguridad, guardianías escolares y talleres para docentes y familias.
Intervención policial en instituciones educativas
Crespo aclaró que la Policía Nacional solo puede ingresar a los planteles en casos de extrema necesidad, como situaciones de flagrancia o cuando existan amenazas, extorsiones o riesgos inminentes. En tales casos, los operativos son ejecutados por unidades especializadas para no afectar el entorno psicológico de los estudiantes.
Asimismo, indicó que actualmente ninguna institución educativa opera de manera virtual por motivos de inseguridad, aunque reconoció que en casos puntuales se han implementado modalidades telemáticas temporales, de uno o dos días, dependiendo del tipo de incidente.
Casos específicos y atención psicológica
En relación con el reciente caso de un colegio en el norte de Guayaquil donde se colocaron panfletos con amenazas a tres estudiantes, Crespo explicó que el ministerio activó los protocolos de acompañamiento psicológico y las acciones de seguridad correspondientes. “No solo intervenimos con la Policía, sino que acompañamos emocionalmente a los estudiantes y sus familias”, afirmó.
La ministra enfatizó que la violencia contra docentes y estudiantes no es un problema sistémico. De los 4,1 millones de alumnos y 216.000 profesores registrados, en 2025 se reportaron 179 casos de agresión, lo que representa apenas el 0,1 % del total. “Son eventos muy puntuales que requieren atención localizada, no medidas generalizadas”, sostuvo.
Fortalecimiento del tejido social y valores
Más allá de la seguridad, Crespo insistió en que el desafío está en reconstruir el tejido social. “Necesitamos criar hijos sanos, con límites y respeto hacia el maestro. Desde las aulas estamos fortaleciendo valores, civismo y ética”, señaló.
El Ministerio de Educación ha reincorporado la enseñanza de Cívica, Ética e Integridad con el objetivo de formar ciudadanos responsables, solidarios y comprometidos con su entorno. “Un joven que se forma con valores, que participa en el deporte y en proyectos ambientales, es un referente para su comunidad”, destacó.
Finalmente, Crespo recordó que el comportamiento estudiantil refleja la realidad familiar y social del país. “Vivimos en una sociedad que ha normalizado los antivalores. Debemos recuperar el respeto y los límites sanos dentro y fuera del aula”, concluyó.

