Cada año, miles de aves migratorias surcan los cielos para llegar a Guayaquil, transformando la ciudad en un punto clave para la observación de especies aladas provenientes del hemisferio norte y sur. Con un registro de 104 especies migratorias en Ecuador, muchas de ellas eligen al Puerto Principal como escala o destino temporal en su ruta migratoria.
Durante distintas épocas del año, estas aves pueden observarse en áreas urbanas como el centro de Guayaquil, Urdesa, Samanes y otros sectores donde encuentran refugio temporal. Algunas especies viajan desde regiones tan lejanas como Norteamérica o el extremo sur del continente, recorriendo miles de kilómetros en busca de un clima más favorable y alimento abundante.
Estas aves se dividen principalmente en dos grupos: las migratorias boreales, que provienen del hemisferio norte, y las migratorias australes, que vuelan desde el sur. Su presencia no solo embellece los cielos guayaquileños, sino que también tiene un impacto positivo en la biodiversidad urbana.
Expertos en ornitología y conservación destacan la importancia de Guayaquil como punto estratégico dentro de las rutas migratorias. La ciudad y sus alrededores ofrecen ecosistemas clave como manglares, parques urbanos y zonas ribereñas, fundamentales para el descanso y la alimentación de estas especies.
Según datos del Ministerio del Ambiente y organizaciones conservacionistas, Ecuador es hogar de aproximadamente 1.600 especies de aves, de las cuales 104 son migratorias. La observación de aves se ha convertido en una actividad turística y educativa cada vez más popular, especialmente entre fotógrafos de naturaleza, ambientalistas y estudiantes.
La ciudadanía puede contribuir a su conservación evitando la contaminación de ríos y parques, no alimentando a las aves con comida procesada y reportando avistamientos a instituciones científicas. Además, existen iniciativas que promueven la creación de corredores verdes para facilitar el paso seguro de estas especies por entornos urbanos.
“La migración de aves es uno de los fenómenos naturales más fascinantes del planeta, y Guayaquil tiene el privilegio de ser parte de esa travesía”, comenta Ana Moreira, bióloga especializada en fauna silvestre.
Si te interesa observar estas aves, los mejores momentos del año son los cambios de estación: entre octubre y marzo para las migratorias boreales, y de marzo a agosto para las australes. Equiparse con binoculares y consultar guías de aves locales puede mejorar significativamente la experiencia.
