El martes 3 de septiembre, un devastador bombardeo ruso en la ciudad de Poltava, Ucrania, resultó en la muerte de al menos 51 personas y dejó a 271 heridas, según informes del presidente ucraniano Volodímir Zelenski. El ataque, ejecutado con misiles balísticos Iskander-M, apuntó a una instalación militar crítica, el Instituto Militar de Comunicaciones, así como a un hospital cercano, generando gran conmoción y una serie de acusaciones de negligencia hacia los mandos militares.
El ataque destruyó parcialmente el Instituto de Comunicaciones en la ciudad de Poltava. Aunque Zelenski y otros oficiales ucranianos han confirmado la destrucción del instituto, no está claro si este es el mismo centro educativo mencionado en los informes iniciales. La página oficial del Instituto Militar de Comunicaciones de Poltava publicó una imagen de una vela encendida en honor a las víctimas, recibiendo tanto condolencias como críticas por la presunta falta de preparación ante el ataque.
Zelenski ha solicitado una investigación exhaustiva sobre el incidente, y el Ministerio de Defensa ucraniano trabaja para esclarecer las circunstancias que llevaron a este trágico evento. A pesar de las especulaciones, las autoridades ucranianas aún no han confirmado si los fallecidos eran civiles o militares, ya que Ucrania suele no revelar información sobre las bajas militares en ataques rusos.
El analista militar Yuri Butusov, con una notable presencia en redes sociales, ha exigido que se tomen medidas contra los responsables por no haber implementado las medidas de seguridad necesarias. Por su parte, el reportero Iliá Ponomarenko ha criticado las respuestas oficiales, pidiendo que se identifique a los responsables para prevenir futuros incidentes.
En contraste, los canales de Telegram rusos, como el colectivo Rybar, afirman que el ataque eliminó a decenas de militares ucranianos, incluidos especialistas en comunicaciones y guerra electrónica, considerados de gran valor. Estas afirmaciones han generado un flujo de críticas y especulaciones sobre la responsabilidad del ataque.
El Ministerio de Defensa ucraniano ha pedido cautela en cuanto a las especulaciones sobre el número de víctimas y la identidad de los fallecidos. Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania ha calificado el ataque como un acto de “pura maldad y terrorismo” por parte de Rusia, exigiendo una respuesta firme de la comunidad internacional para abordar este y otros crímenes similares.

