Casi 45 años después del asesinato de John Lennon, su homicida, Mark David Chapman, volvió a reconocer que cometió el crimen movido por un deseo egoísta de fama. “Lo hice para ser alguien, fue completamente egoísta”, declaró el interno de 70 años ante la junta de libertad condicional, según consta en la transcripción de la audiencia celebrada a finales de agosto.
Chapman, recluido en el Centro Correccional Green Haven de Nueva York desde 1981, reiteró que su único motivo fue la popularidad del ex Beatle, a quien admiraba y envidiaba al mismo tiempo. “Me dejé dominar por la obsesión de ser reconocido. Fue algo terrible”, expresó durante su comparecencia.
La junta de libertad condicional rechazó por decimocuarta ocasión su solicitud de excarcelación, argumentando que, pese a sus disculpas, Chapman “no demuestra un arrepentimiento genuino ni empatía real hacia la víctima o sus familiares”.
La obsesión que llevó al crimen
El asesino confesó nuevamente que viajó desde Hawái con la intención de matar a Lennon, inspirado por la novela El guardián entre el centeno, obra que lo influenció profundamente y que lo llevó a considerar al músico un “farsante”.
Chapman visitó por primera vez Nueva York en octubre de 1980, aunque no logró encontrar al artista. En diciembre regresó al edificio Dakota, donde residía el ex Beatle junto a Yoko Ono. Según relató, “la compulsión volvió a crecer” hasta que decidió actuar el 8 de diciembre de 1980.
Ese día, Chapman esperó a Lennon frente a su residencia. Horas antes había tenido un breve encuentro con él, durante el cual Lennon le firmó un autógrafo en una copia del álbum Double Fantasy. Cuando el músico regresó esa noche, Chapman le disparó cuatro veces por la espalda, mientras Yoko Ono presenciaba el ataque.
Una condena sin fin
Chapman fue sentenciado a 20 años a cadena perpetua y desde entonces ha solicitado la libertad condicional en 14 ocasiones, sin éxito. Los jueces han considerado en cada audiencia que su liberación “sería incompatible con el respeto debido a la vida humana y con el impacto duradero del crimen en la sociedad”.
Actualmente, Chapman asegura que evita cualquier tipo de atención pública, dedica sus noches al estudio de la Biblia y mantiene comunicación regular con su esposa Gloria, con quien lleva 46 años de matrimonio.
Aunque ha pedido perdón a Yoko Ono, a la familia de Lennon y a los seguidores del legendario grupo británico, el panel penitenciario mantiene su postura: Chapman seguirá encarcelado y podrá volver a solicitar su libertad condicional en 2027. Hasta entonces, permanecerá bajo régimen ordinario, sin beneficios especiales.

