En medio de la crisis política que se ha desatado tras su reelección, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha hecho fuertes acusaciones contra la popular aplicación de mensajería WhatsApp. Durante un encuentro con altos mandos de la Fuerza Armada en Caracas, Maduro afirmó que la plataforma utilizó sus recursos para llevar a cabo “trabajo de espionaje” en el país, lo que califica como una violación grave de la privacidad de los ciudadanos.
“Utilizaron mecanismos como WhatsApp para realizar espionaje entre el pueblo”, indicó el mandatario, sugiriendo que este acto debe ser analizado por las autoridades. La acusación de Maduro se produce en un contexto en el que su reelección, celebrada el 28 de julio, ha sido objeto de controversia y denuncias de fraude por parte de la oposición.
El presidente afirmó que la aplicación fue utilizada en una “operación de terrorismo psicológico”, apuntando a que miles de “líderes populares” sufrieron ataques a través de mensajes de odio que se propagaron tras la divulgación de sus números de contacto en redes sociales. Según Maduro, las redes sociales también han contribuido a incitar la violencia contra su gobierno.
A pesar de las críticas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó a Maduro para un tercer mandato consecutivo, una decisión que fue ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ambas instituciones acusadas de estar alineadas con el oficialismo.
La oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado, ha estado en la clandestinidad desde el 1 de agosto y reivindica el triunfo de su candidato, Edmundo González Urrutia, quien se encuentra asilado en España desde el 8 de septiembre. Esta situación política tensa ha llevado a Maduro a acusar frecuentemente a sus adversarios de intentar derrocarlo.
El mandatario no se detuvo ahí. A raíz de las protestas del 5 de agosto, que resultaron en al menos 27 muertes y más de 2.400 detenciones, Maduro instó al pueblo a boicotear WhatsApp, llevando a cabo la acción simbólica de eliminar la aplicación de su propio celular durante una transmisión en vivo por televisión estatal.
Desde entonces, muchos funcionarios y seguidores del gobierno han comenzado a migrar hacia plataformas de mensajería alternativas, como Telegram, en un intento por eludir lo que consideran vigilancia y manipulación por parte de la oposición.

