La semifinal de la Copa Libertadores 2025 entre Liga Deportiva Universitaria de Quito y Palmeiras marca el regreso de un enfrentamiento que no se daba desde hace 16 años. El último duelo oficial entre ambos clubes se registró en la fase de grupos de la Libertadores 2009, lo que convierte este cruce en un choque con historia y expectativas elevadas.
En aquella edición, Liga de Quito llegaba como campeón defensor tras ganar el torneo en 2008, mientras que Palmeiras buscaba volver a posicionarse entre los equipos más importantes del continente. El primer partido entre ambos, disputado en el Estadio Rodrigo Paz Delgado, finalizó 3-2 a favor de los albos, con doblete de Diego Calderón y un tanto de Damián Manso. Sin embargo, en la vuelta en el Palestra Itália de São Paulo, Palmeiras se tomó revancha y venció 2-0.
A pesar del triunfo en Brasil, Liga finalizó cuarto en su grupo, quedando eliminado de la Libertadores, aunque continuó su camino en la Copa Sudamericana 2009, donde se coronó campeón. Desde entonces, ambos clubes no se habían vuelto a enfrentar oficialmente en torneos de Conmebol, hasta esta semifinal de 2025.
Rivalidad y contexto actual
La semifinal actual no solo representa una oportunidad de revancha para Liga de Quito, sino también un desafío para Palmeiras, que llega como favorito debido a su rendimiento reciente. Palmeiras dominó su grupo con puntaje perfecto y eliminó con solvencia a Universitario y River Plate. Por su parte, Liga eliminó a dos equipos brasileños: Botafogo, actual campeón, y Sao Paulo, demostrando fortaleza en casa y temple como visitante.
Ambos clubes cuentan con Libertadores en su palmarés: Palmeiras tiene tres títulos, mientras que Liga suma uno, lo que añade un condimento especial a esta instancia decisiva del torneo.
El partido de ida se jugará el jueves 23 de octubre a las 19:30 en el Rodrigo Paz Delgado de Quito, mientras que la vuelta será el 30 de octubre a las 19:30 en el Allianz Parque de São Paulo.
Más allá del presente futbolístico, el historial entre ambos equipos agrega un valor emocional a la serie, con la posibilidad de que la semifinal se convierta en un duelo memorable, repleto de intensidad, rivalidad y nostalgia para los aficionados de ambos clubes.

