En Guayaquil, la Asociación de Voluntariado Educativo (AVE) lleva más de tres décadas brindando apoyo escolar y valores a niños de diversas comunidades. Desde su fundación en 1990, esta organización ha trabajado incansablemente para mejorar la educación y el bienestar de los menores, implementando programas enfocados en la nivelación académica y la formación de valores en el entorno familiar.
La jornada de las voluntarias, conocidas como las “señoras de azul” por su distintivo mandil, comienza a las 10:00, pero su preparación puede iniciar horas o incluso meses antes. Cada semana, ellas llegan a escuelas fiscales, donde son recibidas con entusiasmo por los niños, quienes identifican instantáneamente el color azul de su vestimenta.
La presidenta de AVE, Julia Saab de Auad, explica que en sus inicios notaron que muchos niños, incluso aquellos en cuarto de básica, no sabían leer y presentaban problemas de conducta en el hogar. Esta realidad motivó a las voluntarias a crear programas que no solo benefician a los estudiantes, sino también a sus familias. “Queríamos trabajar con amor y dedicar el tiempo necesario para hacer una diferencia”, señala Saab.
Programas de la Asociación
AVE implementa tres programas principales:
- Iniciativa Alpha: Se centra en la nivelación escolar, ofreciendo refuerzo en inglés, matemáticas y lenguaje.
- Programa Beta: Tiene como objetivo la enseñanza de valores fundamentales.
- Iniciativa Gamma: Está orientada principalmente a los padres de familia, promoviendo su participación en el proceso educativo de sus hijos.
Ketita Pereira de Oneto, vicepresidenta de AVE, enfatiza la importancia de brindar “tiempo de calidad” a los niños. La asociación trabaja con estudiantes hasta séptimo año de educación básica, creando un ambiente de aprendizaje donde los voluntarios se convierten en figuras de apoyo y cariño.
“Los niños nos llaman ‘tías’ o simplemente ‘señoras de azul’, y corren a abrazarnos. Buscan ese amor y compañía que tal vez les falta en casa”, comenta Pereira. La inclusión también es un valor fundamental, y se trabaja con niños con discapacidad en las escuelas.
Colaboración y Financiamiento
Las voluntarias de AVE provienen de diversos campos, lo que enriquece la enseñanza. Según Magdalena Garzón de Peñaherrera, vocal de relaciones públicas de la asociación, cada miembro aporta sus habilidades para impartir clases que complementan el currículo escolar.
Las directoras de las escuelas juegan un papel crucial al identificar a los niños que requieren apoyo adicional. Cada grupo de seis voluntarias se asigna a una escuela, asistiendo una vez a la semana durante una hora y media, aunque a veces pueden extender su visita.
El financiamiento para sus actividades proviene de un bingo anual, realizado en junio con el apoyo de empresas privadas. Los recursos obtenidos les permiten llevar a cabo proyectos como la donación de mochilas y útiles escolares a 600 niños cada abril, y recolectar juguetes para regalar en diciembre.
Las voluntarias están motivadas por su deseo de contribuir al bienestar de la comunidad, combatiendo la deserción escolar y ofreciendo un espacio donde los niños se sientan valorados. “Es gratificante saber que podemos hacer algo por la ciudad y el país”, expresan con entusiasmo.
Desde junio de este año, AVE también ha incorporado actividades deportivas, conectando a los niños con profesores de fútbol para promover un estilo de vida saludable y divertido.
Un Llamado a la Acción
Las voluntarias de AVE invitan a más empresas y personas a unirse a su causa, reafirmando su compromiso con la educación y el amor por los niños. “Nuestra misión es que esta iniciativa perdure por muchos años más”, concluyen, con la esperanza de continuar impactando positivamente la vida de los menores en Guayaquil.

