La IA, aliada y desafío para los emprendedores ecuatorianos
En Ecuador, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave para los nuevos emprendedores, quienes la utilizan para optimizar procesos, impulsar ventas y mejorar su presencia digital. Sin embargo, especialistas y empresarios advierten que depender totalmente de esta tecnología puede poner en riesgo la autenticidad y conexión humana con los clientes.
Marcela Soria, una joven de 20 años que combina sus estudios en Negocios Internacionales con su emprendimiento Mache’s Desserts, es un claro ejemplo de cómo la IA puede potenciar un negocio. Desde hace ocho meses elabora rollos de canela y galletas en la cocina de su madre y diseña toda su publicidad desde su laptop. “Uso Canva Pro, que me ayuda a mejorar fotos, tipografías y colores. Además, me sugiere ideas creativas y analiza lo que está en tendencia para redes sociales”, cuenta.
Gracias a un guion generado por IA, Marcela grabó un video para TikTok que le permitió vender toda su producción en un solo día. Aun así, enfatiza la importancia de mantener el toque humano: “No estoy de acuerdo con usar imágenes generadas; prefiero mostrar mi rostro y mi voz”.
La transformación digital de los emprendimientos
De acuerdo con Ana María Pazmiño, directora de la carrera de Ingeniería en Inteligencia Artificial en la Universidad de las Américas, la IA ha revolucionado la forma en que los emprendedores planifican, analizan y ejecutan estrategias. “Hoy, una sola persona puede diseñar una campaña de marketing, estudiar tendencias y desarrollar productos sin requerir grandes equipos o presupuestos”, explica.
Según el Registro Nacional de Emprendimiento (RNE), entre 2020 y 2025 se han inscrito 17.586 negocios en Ecuador. De estos, el 48,36 % pertenece a Pichincha, el 20,48 % a Guayas y el 5,19 % a Manabí. Además, el 45,66 % se dedica a servicios, el 27 % al comercio, y más del 53 % de los emprendedores registrados son mujeres.
Un informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) detalla que la IA contribuye a que el 62,43 % de los negocios aumente sus ingresos, el 55,55 % mejore su productividad y el 52,48 % fortalezca la gestión de riesgos y objetivos.
Historias de éxito con un toque humano
María José Izquierdo, propietaria de Sagittarius Jewelry en Guayaquil, también ha visto crecer su negocio gracias a la IA. Tras cursar una maestría en Marketing Digital, aprendió a usar ChatGPT como herramienta creativa. “Le pedí que me ayudara a crear un video para promocionar mis cursos de bisutería artesanal, y con ese contenido logré venderlos todos”, relata.
Actualmente, Izquierdo estudia un curso online sobre protocolos de IA impartido desde Colombia, donde aprende a medir métricas y adaptar su mensaje al público objetivo. No obstante, advierte: “Hay que saber cómo pedirle las cosas a la IA; si no das indicaciones precisas, el resultado no comunica tu esencia”.
Autenticidad y dependencia tecnológica: los riesgos de la IA
Para Guillermo Maldonado, fundador del Club de Emprendedores, el mayor peligro de la IA radica en perder autenticidad. “La IA no piensa por ti, piensa contigo. Pero si abusas de ella, tus contenidos se vuelven impersonales y los clientes dejan de conectar con tu marca”, asegura.
La experta Pazmiño coincide y subraya que la dependencia tecnológica puede ser otro problema. “Si todo tu negocio depende de una plataforma o algoritmo, cualquier cambio o error puede afectar gravemente tus operaciones. Además, los sesgos en los datos de entrenamiento pueden generar conclusiones equivocadas”, advierte.
El informe del GEM señala que el 40,38 % de los emprendedores percibe un aumento en los costos relacionados con la IA. Sin embargo, Maldonado sostiene que el valor se justifica: “Si una herramienta te ahorra tres horas diarias o evita contratar un diseñador, ya se pagó sola”.
Finalmente, Pazmiño concluye que el verdadero reto está en comprender el propósito de la inversión tecnológica. “Cuando el emprendedor identifica una necesidad clara —como optimizar logística o mejorar comunicación digital— la IA deja de ser un gasto y se convierte en un motor de crecimiento. Pero nunca debe reemplazar la identidad del negocio”, puntualiza.

