La selección femenina sub-20 de Corea del Norte se reunió con el líder Kim Jong-un para expresar su agradecimiento por el apoyo que les brindó en su camino hacia la victoria en el Mundial sub-20, celebrado recientemente en Colombia. Según informaron medios estatales, Kim recibió al equipo el lunes frente al Comité Central del Partido de los Trabajadores en Pionyang, donde las jugadoras y el cuerpo técnico se mostraron emocionados al lucir sus medallas y el trofeo.
Durante el encuentro, las futbolistas manifestaron su «veneración y gratitud ilimitadas» hacia Kim, describiéndolo como el «padre generoso» que les otorgó la fuerza y el coraje necesarios para afrontar cada partido con la certeza de la victoria. La agencia estatal KCNA destacó que al ver a Kim, las jugadoras se acercaron corriendo, llorando de emoción y aclamándolo con fervor.
Kim elogió en particular a la delantera Choe Il-son, quien fue reconocida como la mejor jugadora del torneo al recibir el Balón de Oro y la Bota de Oro por ser la máxima goleadora con seis tantos. En una de las emotivas fotografías del encuentro, se puede ver a Choe Il-son llorando junto a Kim. Además, el líder norcoreano también mostró su aprecio por el entrenador Ri Song-ho, quien condujo al equipo hacia una serie de victorias.
En el comunicado de KCNA se menciona que, muy conmovidas por el apoyo de Kim, las futbolistas y el cuerpo técnico se comprometieron a honrar a la República Popular Democrática de Corea, su nación, con más triunfos y medallas de oro, reflejando así su patriotismo.
El evento también contó con la presencia del ministro de Deportes, Kim Il-guk, y del secretario general de la federación de fútbol de Corea del Norte, Sin Yong-chol.
Con esta victoria en Colombia, Corea del Norte suma su tercer título en esta categoría, habiendo ganado los siete partidos que disputaron, marcando 25 goles y recibiendo solo cuatro. Esta hazaña iguala el récord de campeonatos de Alemania y Estados Unidos. Para celebrar este éxito, el equipo y el cuerpo técnico realizaron un desfile en autobús por las calles de Pionyang el 28 de septiembre.

