Juan José Marthans: “Perú mantiene un milagro económico que aún no llega a su gente”

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Perú, entre la estabilidad económica y el rezago social

A pesar de más de una década marcada por la inestabilidad política, múltiples cambios presidenciales y tensiones institucionales, Perú continúa siendo una de las economías más sólidas de América Latina. Con miras a las elecciones presidenciales de 2026 —que definirán al sucesor del actual mandatario José Jerí— el país enfrenta un momento decisivo para su futuro económico y social.

El economista Juan José Marthans sostiene que, pese al turbulento contexto político, “Perú es un milagro económico”, capaz de mantener una macroeconomía estable y competitiva. Sin embargo, advierte que ese éxito no se ha traducido en mejoras significativas para la mayoría de los ciudadanos.

“Perú no ha logrado trasladar su buena macroeconomía a una mejor calidad de vida. Las reformas estructurales están incompletas o mal diseñadas”, afirma Marthans.

Una economía fuerte, pero con brechas persistentes

Actualmente, la pobreza afecta al 27 % de los peruanos, una cifra superior a la registrada antes de la pandemia de COVID-19. Según Marthans, esto demuestra que los avances macroeconómicos no se reflejan en el bienestar cotidiano. “El país tiene una economía bifocal: una macroeconomía sólida, pero con una deficiencia social evidente”, explica.

En términos estructurales, el Banco Mundial reporta que el 36,2 % de los ciudadanos vivía en 2024 con menos de 8,30 dólares diarios, lo que evidencia una desigualdad persistente. La falta de inversión en salud, educación y seguridad social limita los beneficios del crecimiento económico.

Además, el sistema privado de pensiones genera frustración en gran parte de la población. La informalidad laboral —que alcanzó el 72 % en 2024, es decir, más de 12 millones de trabajadores— impide que amplios sectores accedan a protección social o jubilaciones dignas.

Marthans también critica la ineficiencia en la ejecución del gasto público: “En la última década, los gobiernos regionales han dejado de ejecutar al menos el 30 % del presupuesto anual, y la mitad de lo gastado se pierde entre corrupción e ineficiencia”. Esto significa que apenas el 35 % de la inversión pública se traduce en obras efectivas.

Exportaciones récord y reservas sólidas

En el plano externo, los fundamentos económicos del país siguen firmes. Según un informe del BBVA, Perú mantiene un panorama comercial positivo gracias a su posición exportadora y al dinamismo de sus recursos naturales.

Los principales productos de exportación —cobre y oro— registran precios récord: el cobre supera los 4 dólares por libra, y el oro, los 4.100 dólares por onza troy. Ambos representan más de la mitad de las exportaciones nacionales.

“Este año vamos a exportar más de 80.000 millones de dólares, un récord histórico”, destaca Marthans. Además, las reservas internacionales netas superan los 88.000 millones de dólares, lo que sitúa a Perú entre las ocho economías con mayor nivel de reservas por unidad de PIB del mundo.

Sin embargo, el economista considera que el crecimiento del PIB proyectado para 2025 —ligeramente superior al 3 %— es insuficiente. “En momentos más favorables, el país crecía al 5 o 6 %. Estamos dejando de crecer entre dos y tres puntos porcentuales del PIB”, precisa.

Retos económicos rumbo a las elecciones de 2026

La llegada de José Jerí al poder, tras la destitución de Dina Boluarte en 2025, abrió una nueva etapa de transición política. Su gobierno durará menos de un año, lo que aumenta la incertidumbre de cara a los comicios de 2026.

Para Marthans, el desafío de las próximas autoridades será doble: preservar la estabilidad económica y convertirla en bienestar tangible. “El próximo ministro de Economía deberá decirle al Congreso: ‘No hay dinero para prebendas, solo para salud, educación y obras reales’”, enfatiza.

El economista advierte que los doce meses previos a las elecciones serán cruciales: “Si vuelve la inestabilidad política, parte de los resultados económicos podrían ponerse en riesgo. Sería lamentable que Perú pierda la confianza que tanto le ha costado construir”.

Finalmente, Marthans concluye que el verdadero reto no está en mantener los indicadores macroeconómicos, sino en lograr que los logros del “milagro peruano” se sientan en los hogares. “El país tiene las herramientas, pero necesita liderazgo y gestión eficiente para transformar sus cifras en bienestar”, subraya.

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