José Suing, presidente encargado de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), expresó en una reciente entrevista con Diario EL UNIVERSO su perspectiva sobre la situación actual del sistema judicial ecuatoriano y la posibilidad de una Asamblea Constituyente. Suing enfatizó la urgencia de implementar reformas estructurales que fortalezcan la institucionalidad, brinden transparencia y consoliden la independencia de la Función Judicial.
Crítica al modelo correísta y propuestas de reforma
Suing señaló que el modelo instaurado por la Constitución de Montecristi, especialmente en lo que respecta al Consejo de la Judicatura (CJ), ha otorgado un poder excesivo a este órgano administrativo, afectando la autonomía de los jueces. «La Función Judicial la hacemos los jueces; el juez de instancia, de apelación, de casación; pero ahora resulta que la Judicatura gobierna a los jueces. ¿Dónde está la autonomía y la posibilidad de que el juzgador actúe con verticalidad?», cuestionó Suing.
Además, destacó que la falta de evaluaciones periódicas a jueces y fiscales desde la administración de Gustavo Jalkh (2013-2018) ha contribuido a la crisis de credibilidad en el sistema judicial. «Creo que nunca se ha hecho una evaluación a todos los servidores judiciales», afirmó Suing.
Casos de corrupción y su impacto en la imagen judicial
El presidente de la CNJ reconoció que los casos de corrupción en la Función Judicial, como los denominados «Metástasis», «Purga» y «Plaga», han dañado significativamente la imagen del sistema judicial. Sin embargo, enfatizó que estos son casos aislados y que la mayoría de los jueces cumplen su labor con integridad. «Indudablemente son casos fuertes, pero no somos todos, somos cientos de jueces; si todos los jueces estuviésemos enjuiciados y estuviéramos en esas malas prácticas, posiblemente para decir la Función Judicial está podrida, pero yo creo que no es así», aseguró Suing.
Propuesta de reformas estructurales y constitucionales
Suing sugirió que, para abordar los problemas estructurales del sistema judicial, es necesario considerar reformas constitucionales que redefinan la relación entre la Corte Nacional de Justicia y el Consejo de la Judicatura. Propuso que el presidente de la CNJ tenga mayor injerencia en la selección de los miembros del CJ, garantizando así una mayor independencia y transparencia en el proceso.
